viernes, 20 de diciembre de 2013

Capítulo 3


- ¡Albert! ¡Levanta ya! ¡Está aquí David esperándote! – dijo Judith desde la planta baja alzando fuertemente la voz para que su hijo despertase.


Después de dar unas cuantas vueltas remolonamente entre las sábanas, Albert consiguió incorporarse de la cama, llevándose la mano a la frente atolondrado. Se notaba febril, levemente mareado y sudoroso.

“Cada vez me paso más bebiendo…" pensó, y entonces miró sin entusiasmo el reloj de la mesilla de noche para comprobar la hora que era… “Las dos y media…” murmuró.


- ¡Ya estoy en pie... Tranquila! - le respondió gritando algo antipático.

Tras quedarse unos segundos sentado mirando hacia el vacío, decidió levantarse y dirigirse al baño que tenía en su propio dormitorio para echarse algo de agua fresca en la cara y así espabilarse…

*******

- Ya sabes cómo es este hijo mío, dormilón como él solo… - se disculpó Judith mirando a David con su típica sonrisa de buena persona – Yo debo salir a hacer una compra rápida para el almuerzo.  Si quieres, siéntate mientras aquí – le invitó con amabilidad señalando hacia el sofá y se marchó.


David se sentó a la vez que echaba un ojo a su teléfono móvil para impacientarse de nuevo por la hora que era…


- Hola David... – escuchó de repente a Fiona que le sorprendía desde atrás, haciendo que se sobresaltase, dando un respingo.


– La noche se fastidió ayer por esa cosa rara que encontrasteis, pero no dejemos que el día se nos estropee también… ¡Te invito a comer!... ¡¿Quieres?! – exclamó ilusionada.

- Es que, resulta que… - se quiso explicar, pero Fiona continuaba enfrascada haciendo sus planes…

- Mamá está cocinando pavo al horno con guarnición de setas, una de tus comidas favoritas… Y de postre… ¡Helado casero!... ¡¿Qué te parece?! – y continuó… - ...Luego nos podemos tomar unos cócteles en la piscina... - prosiguió, acercándose cada vez más a David con voz provocativa hasta sentarse encima de él.


- Quiero aprovechar tus últimos días de verano en Bridgeport…  insistió lamiéndole el cuello, intentando que no le diese un no por respuesta.

- ¿Sabes qué ocurre? – dijo David evitándola en cierta manera – Que he quedado con tu hermano para ir a verla al hospital y saber algo más sobre su estado… Ya sabes que ayer no era muy bueno – comentó arruinando los planes de la chica, que quedó muda – Quizá mañana… - dijo, intentando darle largas sin ser demasiado tajante.

- Ahh, ya – contestó ésta secamente a la vez que se retiraba de encima suya – Y… Supongo que ahora estarás toda esta semana que te queda para volver a TwinBrook yendo a interesarte por ella, ¿no? ¡¿Nada de tiempo para nosotros?! – le reprochó frunciendo el ceño.


- Fiona… ¿no estarás celosa? – le preguntó con gesto extrañado.


- Pues sí… - susurró cabizbaja apartando una lágrima que recorría ya su mejilla, en una de esas escenitas en las que pasaba de la más absoluta furia a la más sosegada actitud, y viceversa.


- Ehh… Tú me gustas un montón, Fiona – la intentó consolar mientras sujetaba su barbilla con el dedo índice ligeramente arqueado y levantaba su rostro al tiempo para darle un tierno beso.

- Pero… Entonces... ¿Por qué te interesas tanto por las demás chicas? ¿Incluso por las desconocidas? – le volvió a echar en cara esta vez en tono más tranquilo, casi derrotista.

- Porque si veo a alguien que necesita ayuda estoy en la obligación de socorrerle, te guste o no… Y lo siento, pero soy así… - le dijo con seriedad.


- ¡Pero si eso me parece normal! Lo que no es justo para nuestra relación es que me evites precisamente cuando te queda poco tiempo para irte durante un curso entero a otra ciudad, sabiendo que apenas nos vamos a ver en bastante tiempo… ¡Y todo por una deforme medio muerta! – le berreó, empezando de nuevo a ponerse histérica – Además, anoche cuando se la llevaron a la UCI por fallo respiratorio te estuve observando... ¡Tu rostro lo decía todo! – continuó martirizándose, adquiriendo ya un tono casi desgarrado en su voz...


La verdad era que a David siempre le había gustado Fiona, incluso ya desde niños, pero a medida que ésta había crecido, en vez de madurar, parecía que involucionaba psicológicamente.

No estaba acostumbrado a que le agobiasen de esa forma y empezaba a cansarse de sus infantiles rabietas obsesivas. Ya habían tenido varias de ellas por cosas similares y sólo llevaban saliendo formalmente desde principios de verano…

- Fiona, ya te he dicho lo que siento por ti, pero no me gustan los celos. No es la primera vez que reaccionas así, y puede que por ellos, al final demos al traste con nuestra relación… - se sinceró David.


- ¡Ves! ¡Lo sabía! ¡Lo que quieres es tener una excusa para dejarme! – vociferó nuevamente - ¡¿Sabes qué te digo?! ¡Hemos terminado! ¡Ya puedes irte con el monstruo! – chilló con los ojos empañados de lágrimas y se retiró descortésmente.

David se quedó pensativo mirando hacia las escaleras por donde Fiona acababa de desaparecer cuando vio bajar a Albert.

- Albert, siempre el mismo… - suspiró con una medio sonrisa, aunque lo que realmente quiso hacer en ese soplo fue descargar la reciente tensión vivida con Fiona.


¿Qué otra cosa podía hacer? ¿Salir corriendo detrás de ella por esas escaleras y pedirle perdón? No... Y aunque al principio le entraron ganas de hacerlo, tenía claro que él no había hecho nada por lo que debiera disculparse. 

Fiona debía madurar y darse cuenta de que si se comportaba de esa manera, él no iba a estar dispuesto a seguir con su relación...

- Ya sabes que al día siguiente de una noche de juerga, no soy persona… - bromeó Albert sacando a David de sus pensamientos – Venga, me voy sin desayunar ni nada… Cualquier cosa que coma ahora mismo me haría echar la pota… - susurró al tiempo que David hacía un gesto de negación con la cabeza mientras se dirigían hacia la puerta de la mansión Feller.


- ¡Judith! ¡No como en casa! – gritó – ¡Me voy con David…! - dijo abriendo el portón.

- Tu madre ha salido a hacer un recado… ¿No le vas a dejar alguna nota o algo? – le sugirió.

- Nah, déjalo… - se desinteresó éste y salieron de la imponente mansión.

David añoraba tanto a su madre, que le llegaba a doler el ver siempre cómo Albert menospreciaba a la suya…

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4 comentarios:

  1. deseando saber como sigue!!

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  2. ¡Hola!
    No sé si llegué a comentar en el foro de CapitalSim tu historia... -.- '
    Que decir, me encanta tu historia, el lenguaje, las situaciones... me tienes en ascuas con
    la chica misteriosa que encontraron. David me parece un buen chico, aunque raro que haya soportado
    a Fiona. Quiero ya saber como continúas.
    ¡Saludos! <3

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  3. Muchas gracias a las dos por pasaros a leer un ratito ^^

    Me ilusiona saber que os gusta la trama de la historia, y espero no decepcionaros!

    En unos días intentaré colgar el siguiente capítulo, pero no puedo prometer fecha, debo pillar un hueco...

    Feliz Navidad y que lo paséis muy bien!

    Besos <3

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  4. Wow, ¡vaya con esta Fiona! Ya en el anterior capítulo me resultó un poco molesta, pero ahora... ufff >:-(. No puedo con esas mujeres tan celosas y posesivas.

    Por cierto, Judith es la madre de Albert ¿no? Me ha parecido curioso que la llame por el nombre de pila...

    Interesante capítulo, me gusta cómo estás presentando a los personajes :-D.

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