martes, 31 de diciembre de 2013

Capítulo 5 - Parte I

- Te voy a ganar yo, como siempre… ¡Ha ha ha! Yo salto mejor que nadie... – dijo entre carcajadas una fina voz infantil.


- De eso nada, aún no hemos terminado la ronda y esta vez te ganaré yo... – respondió la pícara a la vez que dulce voz de un niño mientras alzaba los brazos realizando aspavientos seguramente intentando distraer a la niña.


Ambos se reían divertidos, chinchándose mutuamente, con cariño.

Un rico y especial olor a comida provenía de muy cerca, perturbando agradablemente su juego...


- ¡Qué bien huele! - exclamó de repente la niña.


- ¿Será que ya está la comida? – intentó atraer la atención de su compañera de juegos mientras se rascaba con disimulo la cabeza para entretenerla - ¡Yo llegaré antes que tú para cogerme la mejor parte! – gritó inesperadamente, ya emprendiendo la marcha y pillándola por sorpresa.


Los dos corrieron hacia el horno de piedra del patio, colmando el ambiente con risotadas infantiles que derrochaban alegría desbordada.


*******

Desperté dándome cuenta de que había sido un sueño. Me apetecía seguir en él y tenía la sensación de que me encantaba estar con ese niño, al que no reconocía físicamente pero al que sentía muy familiar.

Pensé entonces, que podía ser o un simple sueño o... algo más trascendente... ¿Un recuerdo quizás  aflorando en el sueño...? Debía serlo, pues fue la elección que más me tranquilizó en ese momento.

Me encontraba mucho mejor. Mi respiración se había normalizado al fin y parecía haber salido del estado crítico, aunque estaba aún bastante dolorida y débil.

Los pitidos de los aparatos a los que me habían enganchado me ponían bastante nerviosa, pero sabía que sin ellos podría no estar contándolo.

Todo era tan… raro.

Seguía desorientada y solo podía guiarme por mis sensaciones. Además, tenía tapados los ojos con algún tipo de vendaje o apósito, cubriéndomelos por completo, así que tampoco veía nada, ni pretendía hacerlo, pues me dolían al simple tacto de éstos con la tela que me los cubría.

De repente, la voz del chico que me había recogido del fango me vino a la mente... Le echaba de menos y ni siquiera sabía quién era o si volvería a encontrarme con él... pero le anhelaba profundamente.

En ese instante, oí que alguien entraba en la habitación donde yo estaba, y por el ruido de sus pisadas, advertí que era uno de los médicos que iba y venía para controlar mi estado.

Debió tocar alguna de las máquinas de alrededor, porque pude oír el “click” de varios botones cerca de mí.


- Estás despierta ¿verdad? - me preguntó, sobresaltándome.

- S-sí… - me costó pronunciar.


- Deberías saber que anoche ingresaste verdaderamente grave, aunque quizás no recuerdes nada... Pero tranquila, ya estás fuera de peligro y estable... por increíble que resulte explicar esta rápida mejoría clínicamente... - susurró diciendo esto último.

Hizo una breve interrupción, en la que pareció pensar qué decir, o eso me pareció...

- Vamos a presentarnos... Mi nombre es Leonardo, y soy tu neurólogo... ¿Cómo te llamas? - irrumpió de nuevo.

Me quedé callada y quieta sin poder darle respuesta... Por un lado no lo recordaba, y por otro me costaba un mundo articular una sílaba por lo dolorida e irritada que sentía mi garganta... Vaya una presentación que iba a hacer...

- No te esfuerces... - sugirió tajante - Ahora mismo no importa. Lo más probable es que poco a poco vayas recopilando recuerdos. Has sufrido daños en el cerebro, especialmente en la parte que atañe a la memoria, pero es de esperar que con algo de tiempo y los estímulos adecuados vayas acordándote de todo - afirmó - Sé que te atormenta el no recordar nada, es por eso que te lo estoy explicando, para que no te angusties - dijo pausadamente mientras acariciaba mi mano delicadamente – Porque todo se va a arreglar… - añadió.


Temblé al sentir su tacto, pero lo cierto es que su gesto me reconfortó, pues me transmitió cierta seguridad en su trato, al ser tan personal y directo, aunque por otro lado, me extrañó tanta franqueza en un médico, sobre todo cuando los demás que me habían atendido no habían mediado palabra conmigo y me habían tratado como a un mueble.

- Además, voy a ayudarte todo lo que esté en mi mano... No estás sola… Ehhm – carraspeó - Debo irme... Te recomiendo que descanses todo lo que puedas, es bueno para tu cerebro. Vendré luego a ver cómo te encuentras... - se despidió.

Su visita me fue agradable a la vez que tranquilizadora. Así, seguí su consejo e intenté dormir de nuevo adoptando una postura algo más cómoda.

                                                                 
*******

- Buenas tardes, soy David Holtem. Quería saber cómo se encuentra la chica que anoche ingresó tan grave… - expuso educadamente.

- Lo siento pero no puedo decirle nada… Órdenes del médico jefe… - negó rotundamente con la cabeza la enfermera de recepción al tiempo que se explicaba.

- Oiga… Soy Albert Feller… ¿Ha oído hablar de mi? – intervino Albert – No aceptaré una negativa… - le advirtió con tono serio.


- Ehmmm... Sí... En ese caso, puedo decirle que la chica está en mejor estado pero sigue recuperándose en la unidad de cuidados intensivos… - le informó mirando disimuladamente a un lado para cerciorarse de que el otro enfermero no se percataba de su comentario.

- Muy bien… Deseo verla… - exigió Albert.

- Pues... Me temo que eso ya va a ser más difícil… - se excusó la enfermera mirando esta vez hacia la escalera de atrás – De acuerdo, suban ustedes por la escalera de mi derecha y cojan el ascensor hasta la cuarta planta, allí a mano izquierda se encuentra la entrada a la UCI… No creo que le dejen entrar,  pero no puedo hacer nada más… - dijo casi disculpándose.


- Muchas gracias... – respondió Albert guiñándole un ojo a la chica al tiempo que le propinaba un leve empujoncillo a su amigo que parecía algo "absorto" – Démonos prisa… - dijo instando a David a que se moviera.


Y es que David quedó sorprendido, una vez más, de cómo podía llegar a influir el dinero en la actitud de las personas… La gente temblaba al conocer la identidad de Albert y precisamente a eso estaba él acostumbrado…

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2 comentarios:

  1. ¡Ah! Interesante el flashback.

    Y me ha dejado bien intrigada eso de que la chica haya mejorado de forma un tanto increíble...

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    1. Pues sí Marta, es un detalle que no debería pasaros desapercibido pues indica algo que tendrá su importancia y que está sucediendo, aunque aún no sepáis lo que es.
      Todo a su tiempo :)
      Un saludo!

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