domingo, 9 de marzo de 2014

Capítulo 11



Los chicos estuvieron riendo y charlando en el Giordano´s y Fiona por momentos parecía haberse olvidado de la despedida de David, bromeando como la que más.


A Stephan se le iban los ojos inevitablemente detrás de ella, aunque sin obtener respuesta por su parte. 

Estaba coladito por Fiona desde siempre, pero ésta no lo apreciaba lo más mínimo, y en la mayoría de ocasiones se sentía como si fuese invisible a sus ojos.

Todo por el entrometido de David, pensaba él... Pero ahora era distinto. Ahora tendría la oportunidad de intentarlo definitivamente...


Era el momento de conquistarla, pero esta vez debía hacerse notar más si pretendía que se fijase en él... No le importaba ni David ni nadie... tan sólo deseaba salir con ella y poder demostrarle todo lo que le hacía sentir.

«El capullo de David no sabe apreciar lo que tiene... Si yo estuviera en su lugar...» pensaba continuamente desde que la pareja había iniciado su relación a principios de ese mismo verano, envidioso de la suerte de su amigo...

- Fiona, hoy estás especialmente guapa – carraspeó Stephan mirando a la chica, quien le miró de refilón y sin prestarle atención.


- Menudo tatuaje te has hecho Rose… ¿No te ha dolido? – evadió el piropo de Stephan descaradamente…

Parecía claro que no tenía nada que hacer con ella, pero no quería darse por vencido tan rápido. Se le había metido entre ceja y ceja que la conseguiría, y no se rendiría tan fácilmente.

- Para nada… ¿Te gusta? – dijo su amiga intentando llamar la atención de Albert, quien no le hizo caso pues parecía afanado charlando con Anne.


De repente algo captó la atención total de las chicas…

- Menudo bombón está a punto de pasarnos por delante… - espetó Rose mientras Leonardo pasaba de largo con el teléfono móvil en la oreja.


- Oye... ¿No es esa la chica que encontrasteis en la rivera, Albert? - preguntó de repente con curiosidad Anne mientras hacía señas con la mirada hacia una mesa que se encontraba tras él, no muy retirada de la de ellos.


- Es increíble cómo cuatro trapos y un poco de maquillaje pueden cambiar a cualquiera... - susurró Rose mirándola descaradamente.

– Pero si tiene una pinta de pava que no puede con ella… No te llega ni a la suela de los zapatos, Fiona… - comentó Stephan intentando adular a su amor platónico.


- No sé por qué le tenéis tanta manía a la pobre chica… - saltó en su defensa Anne mirando con gesto de reproche a Rose.


Albert se volteó disimuladamente para cerciorarse mostrando cierta indecisión. Entrecerró los ojos mirando hacia la mesa, y efectivamente se dio cuenta de que era ella cuando ésta miró hacia ellos con la mirada algo perdida. Y a él también lo había reconocido al pasar cerca de ellos. Entonces prefirió hacerse el tonto bajando la vista hacia su plato…


No ocurrió lo mismo con Fiona, que se levantó decidida de su silla y sin titubear anduvo ligera hacia el lugar que ocupaba la «extraña» y su ausente acompañante.

Albert, que conocía a su hermana a la perfección, sabía lo que se venía, y decidió aparentar serenidad mientras en su interior el nerviosismo se lo comía.

*******

Conversación telefónica

Leonardo: Dime Richard…

Richard: Hola Leonard… ¿Te he pillado en mal momento?


Leonardo: No, no, tranquilo. Cuéntame…


Richard: Es respecto a las pruebas que me enviaste. Verás, resulta que la sustancia es un derivado extraño de la hormona melatonina, pero veinte veces más potente, y parece tener unos efectos sorprendentes en los ratones…

Leonardo: ¿A qué te refieres?


Richard: Administré una mínima cantidad de esta sustancia a un ratón anciano y enfermizo, y éste rejuveneció por completo casi media hora después… Es absolutamente inaudito.

Leonardo: Entonces… ¿No sabes exactamente de qué se trata?

Richard: No. Esto es nuevo para la ciencia… Y es extraño… Tengo un alumno muy entregado en el estudio de la melatonina que me dijo que había descubierto unas cosas que me dejarían boquiabierto este verano y precisamente vuelve esta semana de Bridgeport...


Leonardo: ¿Acaso piensas que puede tener algo que ver con este tema? 

Richard: No sé qué decirte… Él es un buen estudiante y mejor chico, bastante entregado a la ciencia y no sé qué descubrimientos haya hecho estos meses, pero no creo que se dedique a probar sus teorías en humanos y los vaya dejando tirados en el río… Además, ¿no está la policía pendiente del tema?

Leonardo: La verdad es que Charles me dijo que no había mucho que él pudiera hacer. El caso está cerrado a la espera de que ella recupere la memoria y pueda elucubrar qué le ha ocurrido… Aún así, le voy dando todos los datos que me parecen relevantes para intentar avanzar.


Richard: ¿Y cómo anda de la memoria? ¿Consigue ir recordando?

Leonardo: Lo normal, parece recordar cosas de bastante tiempo atrás, nada de lo más reciente.

Richard: Entonces paciencia con ello… Te veo muy comprometido con este tema... Y con ella en especial…

Leonardo: No es lo que piensas… Aún no lo he superado… Y menos con una paciente...
 
Richard: Pues deberías…

Leonardo: Simplemente no quiero hablar de ello, así que decidamos lo que vamos a hacer respecto a esa sustancia…

Richard: Vale, no te pongas así…

Leonardo: Entonces… Todo apunta a que alguien se la estaba suministrando antes de lo que le haya sucedido y que no la segrega su organismo, pues ahora baja poco a poco y cada vez le va quedando menos en la sangre… Esto lo explica todo…

Richard: ¿El qué?

Leonardo: Su pronta recuperación… Ha debido ser por esa sustancia…

Richard: Es muy posible… Envíame toda la que tengas, voy a intentar averiguar todos sus efectos y de qué se trata exactamente… Esto va a ser un bombazo para la ciencia.

Leonardo: Richard, recuerda que esto no puede salir de aquí… No quiero dañar a esta chica, ella confía plenamente en mí…

Richard: ¿Es guapa?


Leonardo: No vayas por ahí. Es simplemente mi paciente, y debo salvaguardar su intimidad…

Richard: Me gustaría conocerla… ¿Podría hacerle una visita al hospital?

Leonardo: No creo que sea oportuno… Quizás más adelante… Hazme el favor de no destapar nada de esto Richard. Ni por la ciencia ni por nada…

Richard: De acuerdo, iré investigando y te enviaré por fax cualquier cosa que vaya descubriendo… Nos vemos.


Leonardo: Confío en ti, ciao.


*******

El almuerzo fue de lo más agradable. Estuve muy a gusto y cómoda, hasta que cierta chica se acercó despotricando a nuestra mesa, provocando una situación bastante violenta y justamente cuando Leonardo se había ido hacía dos minutos a responder la llamada.

- Así que tú eres la mugrienta... - dijo de repente con tono desagradable.


Tardé unos segundos en darme cuenta de que se dirigía a mí.

- ¿Cómo dice? – pregunté algo cortada.


- Eres escoria. No te atrevas a acercarte más a él, o yo misma te quitaré las ganas de volver a intentarlo - gritó elevando bastante el tono mientras yo intentaba distinguir su imagen.


Me quedé bastante confundida y a la vez avergonzada, prácticamente esperando que algún recuerdo cruzase por mi mente para poder explicarme a mi misma qué sucedía y qué le podía haber hecho yo a esa chica para que se dirigiese a mí con tanta ira.

Agaché la cabeza mientras notaba unos calores subiendo y bajando por mi cuerpo, y casi notaba que iba a desmayarme mientras oía el desagradable tono de su voz reprochándome fuertemente. 


- ¡No te hagas la tonta! - volvió a gritar.


- P-pero… Yo no sé a qué se refiere… - alcé ligeramente la voz.


- ¿Quién es usted? ¿Qué pretende gritando de esa manera a la señorita? – escuché a Leonardo que parecía haber vuelto.


Ella refunfuñó de nuevo más levemente y Leo le advirtió tajante que midiera sus palabras.

Acto seguido ella se retiró de mi lado.


¿Quién sería? Su voz me era familiar, pero no la identificaba del todo... Si era alguien que conocía de mi «olvidado pasado», no la recordaba... Lo cierto era que parecía bastante dolida conmigo... ¿A quién se refería con «él»? ¿Tal vez era a Leo? ¿Era tal vez su novia o algo por el estilo?


Pero la reacción de Leo no me cuadraba con esa suposición… Tanto la manera en que él se había dirigido a ella y la forma de responderle de ésta demostraba que no se conocían.

No entendía lo sucedido, y Leo tampoco dijo absolutamente nada durante unos segundos, cosa que me desconcertaba bastante.

- ¿Has recordado algo? ¿Le has reconocido? - fue lo que me preguntó al poco rato.

- Su voz me es familiar pero no sé quién es ahora mismo... - respondí desorientada intentando forzar mi memoria sin éxito.

- Quizás te haya confundido con alguien... - comentó él restándole importancia a lo que había sucedido.


No obstante, tardamos unos pocos minutos en irnos de allí, a propuesta de Leo, y yo me quedé con cierto mal sabor de boca.
Ya podía imaginarme cómo todas las miradas del restaurante se habrían centrado en nosotros dos durante el percance... Y aparentemente por mi culpa...

*******

Fiona salió del local con paso rápido ignorando a sus amigos y Albert corrió tras de ella.

- ¡Fiona! ¡¿A dónde vas?! – exclamó para llamar la atención de su hermana que se disponía a alejarse del restaurante.


Finalmente logró alcanzarla, pero ésta no hizo más que reprocharle…

- ¡¿Por qué no has sido capaz de defenderme, Albert?! - acusó a su hermano volteándose con gesto contrariado.


- No te olvides de que nuestro padre tiene un gran renombre en esta ciudad y debemos mantenerlo... Me dio vergüenza ver cómo te pusiste con la chavala esa que no te ha hecho nada y lo que me hubiera faltado era ponerme a tu altura... - le contestó drásticamente con tono leve para evitar llamar más la atención.


- Pero si esa zorra os ha encandilado... ¿Te parece normal que hayáis caído los dos rendidos a sus pies? - le volvió a echar en cara.

- Fiona, no me extraña que David al final pase de ti... Eres demasiado empecinada cuando se te mete una tontería en la cabeza y no hay manera de que razones lo más mínimo. ¡Me cansas incluso a mí! - exclamó exaltándose al final de su discurso.

Su hermana le miró en silencio, no fue capaz de embestirle de nuevo. Le había herido profundamente con sus palabras.

Albert se dio cuenta de que se había pasado, y se acercó a ella para darle un abrazo y pedirle disculpas.


Entonces, ésta empezó a sollozar y a desahogarse con él...

- Creo que tienes razón, pero no puedo evitar ser así... Es mi personalidad y no soy capaz de actuar de otra forma... - continuaba llorando desconsolada – No quiero acabar siendo como Judith, una mujer débil que no sabe sustentar su matrimonio ni mantener al hombre que quiere a su lado… - dijo hundiendo su cara en el cárdigan de su hermano y éste a su vez la abrazaba.


- Intenta controlarte, Fiona, o acabarás perdiéndole de verdad... Si tanto te importa David intenta comportarte como una mujer hecha y derecha, y no como una niña malcriada y celosa... Eres guapa, tienes dinero, educación, renombre,... ¿Qué más se puede pedir? - intentó levantarle la moral - El que no te quiera es porque es tonto, pero debes controlar tu genio. Es lo que te juega malas pasadas... - terminó aconsejándole, a lo que ella, agarrándole de la ropa, afirmó moviendo la cabeza lentamente pareciendo reconocer lo que Albert le decía.

*******

Nos metimos en el coche, y ninguno de los dos pareció atreverse a decir nada durante los minutos que duró el trayecto.


La iluminación era bastante más leve que cuando habíamos ido a almorzar, por eso supuse que estaba bien entrada la tarde. Me tocaba volver al hospital, y no tenía ningunas ganas…


Detuvo el coche y me ayudó a salir. Anduvimos unos minutos y al fin se decidió a mediar palabra…

- ¿Sabes dónde estamos? - me preguntó bastante cerca de mí, e ilusionada me di cuenta de que no habíamos vuelto al hospital...


Cerré los ojos, afiné mis sentidos y pude apreciar el sonido de las olas rompiendo en la orilla, las gaviotas sobrevolándonos y el olor a mar atrapado en la suave brisa que acariciaba mi cara.


- Estamos en... ¿La playa? - le contesté aún embriagada por la dulce brisa. Era como si hiciese milenios que no visitaba una playa...


- Eso es... - contestó con voz más animada.

Me agaché para quitarme los tacones y después Leo pasó mi brazo por el suyo invitándome a pasear con él.

Las medias acabarían echas un estropicio, pero yo estaba disfrutando de lo lindo. Sentía una sensación de libertad inmensa que no podría explicar exactamente…


Empezamos a caminar sobre la arena suave hasta que llegamos a la orilla, donde la tierra estaba endurecida por la humedad de las olas.

La espuma de éstas me cosquilleaba los pies, produciéndome una agradable sensación, mientras Leo se reía. 


Me encantaba esa risa suya, extremadamente contagiosa, porque al final acabábamos siempre riéndonos los dos como tontos.

- ¿Sabes?... Hacía ya mucho que no reía como lo hago contigo, Beatrice... - me dijo de repente acercando su rostro al mío, al tiempo que notaba cómo extrañas sensaciones recorrían mi cuerpo de arriba abajo.


Entonces carraspeó y proseguimos paseando así durante un buen rato, en el que estuve tentada de preguntarle por su vida sentimental, cosa que no nombró en nuestra conversación mientras comíamos en el restaurante, pero finalmente me corté y decidí seguir con la duda.

Aquellas palabras de Giordanno se me habían grabado y sabía que Leo tenía algún problema o algún suceso traumático debía haber marcado su vida. Pero no contaba con la valentía de preguntarle el qué era…

Después del paseo, me llevó de nuevo al hospital, y se quedó conmigo un rato más charlando.

Por momentos, me venían a la mente las duras palabras que aquella chica me había dedicado horas antes, pero la compañía de Leonardo me hacía evadirme de tal preocupación.

- Bueno, espero que lo hayas pasado bien... Yo he disfrutado, y mucho, de tu compañía... Ahora debo irme... - empezó a despedirse apagando mi ánimo – Supongo que serás capaz de ponerte de nuevo el camisón… - bromeó.


- Pues claro que sí. Esa prenda no es tan complicada de poner como este vestido… - dije sonriente - Muchas gracias, ha sido fantástico... - contesté tornando la sonrisa en cierto gesto amargo... – Perdona por lo ocurrido en el restaurante… - me disculpé.


- No tienes que disculparte – me respondió – Lo que ha sucedido no es tu culpa, en todo caso esa chica desquiciada es quien debiera disculparse por dirigirse con esa falta de respeto hacia ti… - se explicó.


Asentí más tranquila pero no quería que se fuese, deseaba estar con él todo el tiempo...

¿Acaso me estaba enamorando? En ese momento hubiera dicho que sí...

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http://reminiscenciasdelfuturo.blogspot.com.es/2014/03/capitulo-10.html

http://reminiscenciasdelfuturo.blogspot.com.es/2014/03/capitulo-12.html

4 comentarios:

  1. ¡Dos capítulos bien seguidos! ¡Y vaya capítulos! *.*

    En en momento en que ambos se quedaron en silencio en la playa después del paseo he estado deseando que se besasen...me encanta Leonardo, cada vez más, y va a tener que ganar muchos puntos David luego para poder superarlo! Es todo un caballero y muy tierno, y ese toque misterioso en su pasado...me encanta, seguro que debió de pasarlo muy mal, quizás perdió a alguien importante para él y le cuesta volver a encariñarse mucho con otra persona. Bueno ya veremos, que yo me monto mis películas sola jajaja

    Y creo que por primera vez he visto a Albert mostrarse como dios manda, dándole buenos consejos a su hermana pero siendo sincero con ella. Creo que empiezo a entender porque es de esa forma la chica, debe temer cometer los supuestos errores de su madre y por eso tiene esa mala leche xD

    Me han encantado guapa, ¡sigue así!

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    1. Buenas Ali, como siempre un verdadero placer tenerte por aquí.

      El tema de los análisis ya lo nombraste tú, y precisamente era por esto... Por la sustancia que poco a poco disminuye en el organismo de Beatrice.

      Leo es todo un caballero, pero no olvidemos que ella no sospecha nada de lo de la sustancia, y él tampoco se lo ha dicho. Veremos en qué acaba esto...

      En cuanto a lo que le haya sucedido a él en el pasado, queda aún para saberlo, pero tienes un ojo perspicaz, y tus "películas" se acercan bastante a la trama de la historia, quizás sea demasiado clarividente escribiendo... ^^

      Por otro lado, Albert para con su hermana es lo más. Recordemos que es a la única mujer que valora incondicionalmente y desea que esté bien sobre todas las cosas. Y veo que captas perfectamente todos los detalles en cuanto a la personalidad de Fiona.

      Muchas gracias por leer y comentar, de verdad que lo aprecio mucho.

      Besos!!

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  2. ¡Hola! Lei al completo toda la historia que llevas n.n

    Me está gustando mucho la intriga que estás plasmando >w< Y las relaciones entre los personajes son cada vez más intensas e importantes para cada uno.

    Me intriga la trama escondida que hay, porque huele a traición y drama a tope >-<

    Me gustan mucho las historias sims y me encantó encontrar la tuya :3

    Yo hago una recién nueva, sacadita del horno http://mysimsnovels.blogspot.com.es/2014/03/esclava-epilogo-dianna.html Te invito a leerla cuando puedas y saber qué opinas n.n

    Si te interesa, también tengo un comic Ryosaku (pareja de anime) :3.

    ¡Espero poder seguir leyendote!

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    1. Hola Kia!

      Me alegro de que la historia te agrade y entretenga. Es un placer que más gente la lea y, si disfruta de ella, mejor.

      En lo referente a la intriga de la historia, espero mantenerla por un buen tiempo más, aunque creo que a veces se me "ve el plumero" jejeje

      En cuanto tenga tiempo, me pasaré a leer en tu blog. A mi también me encanta leer buenas historias sims!!

      Muchos besos y gracias por leer y comentar guapa. Nos vemos pronto!

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