miércoles, 26 de marzo de 2014

Capítulo 13



La estrepitosa melodía de su teléfono móvil, vibrando a la vez sobre la madera de la mesita, le sobresaltó, despertándole bruscamente.

Se incorporó y lo recogió extendiendo el brazo para alcanzarlo torpemente. Con dificultad, sus aún entrecerrados ojos le permitieron ver el número de la llamada entrante…


- Fiona… - susurró frotándose la frente.

Se levantó de la cama y aceptó la llamada mientras se acercaba a mirar por la ventana de su habitación.


Conversación telefónica

David: Hola Fiona.

Fiona: ¿Estabas aún dormido? Perdona si te he despertado…


David: No importa… Dime.

Fiona: ¿Ha ido bien el viaje? Llegaste bien a casa de tu tía, ¿no?

David: Sí… Siento no haberte llamado anoche, pero el viaje fue largo y estaba cansado…


Fiona: No hace falta que te disculpes. Yo tampoco te llamé porque pensé que estarías atareado hablando con tu tía y arreglando todo para la Universidad… Y no quise importunarte…

David: La verdad es que cuando cené caí rendido en la cama…

Fiona: Entiendo… Te echo de menos… 


David: *Silencio*


Fiona: ¿Tú a mí?...

David: Fiona, tengo que explicarte algo…


Fiona: Calla, por favor, no digas nada… Dame la oportunidad de hablar en persona contigo cuando vengas a Bridgeport algún fin de semana, como me prometiste…


David: *Por teléfono no debería decírselo…*

Fiona: Porque vendrás, ¿verdad?

David: Claro que iré. Además, tenemos que hablar cara a cara y ser sinceros el uno con el otro como ambos nos merecemos…


Fiona: Sí… *Se muerde el labio inferior*

David: Estaremos en contacto… No te preocupes, pero ya sabes que cuando me enfrasco en la Universidad me queda poco tiempo para lo demás…

Fiona: Lo sé, no te lo tengo en cuenta… Sólo quiero volver a verte pronto.


David: *Silencio de nuevo*

Fiona: No te molesto más. Te quiero más que a nadie…

David: Yo también te aprecio Fio. Nos veremos en cuanto pueda… Adiós.

Fiona: Adiós David…


*Se corta la comunicación…*

Fiona se quedó cortada tras su conversación con David. Sacó algo de un joyero y se quedó mirandolo sosteniéndolo entre sus manos…


- Si pensabas que se lo ibas a dar a alguien estabas muy equivocado… - susurró con gesto amargo mientras apretaba fuertemente la extraña joya encarcelada en su puño.

*******

Caroline salía de la habitación llevándose la bandeja de comida ya vacía.

Ese día no había visto a Leo aún, y ciertamente era muy extraño, pues siempre me visitaba a primera hora de la mañana y debo decir que empezaba a echarle de menos.

Quizás no había venido a trabajar, o… “¡Rayos! ¡¿Qué me pasa con él…?!” dije en voz alta.


En ese justo instante, sonaron los típicos golpecitos que él solía hacer llamando a la puerta de mi habitación antes de entrar.

Sobresaltada y con un mariposeo inesperado pasando por mi estómago, me levanté de la silla a la vez que le daba permiso en alto para que pasase.


- Buenas tardes. ¿Cómo estás hoy? – me preguntó.

- Estoy muy bien, pero me extrañaba que no hubieras… venido aún en todo el día – le dije un poco cortada, pero era lo que sentía, así que, ¿por qué no expresarlo?


- A veces tengo complicaciones y bueno, no siempre puedo dedicarte el tiempo que quisiera… - carraspeó… - Tengo que contarte algo – explicó mientras yo asentía mirándole atentamente lo que mis incompetentes ojos me dejaban adivinar de su indefinido rostro hablándome.

Se quedó callado por unos segundos, y prosiguió su discurso…

- Verás, Beatrice. El martes de la semana que viene empiezo mis vacaciones. Quise tomarlas al final de verano, por lo que ya me toca… – sonrió.


- Qué bien… - dije con voz apagada, sobre todo pensando en que si ya me encontraba sola todo el día en ese hospital, y solo esperanzada en sus visitas esporádicas, ¿qué haría ahora que no sabría de él en?... ¿Días?…

- Es un mes de descanso bien merecido – matizó como si me hubiese leído el pensamiento, a lo que respondí con gesto alicaído casi sin importarme dejarle ver mi desilusión.

- Por otro lado… - prosiguió – Pasado mañana, lunes, se va a proceder a darte el alta… - dijo.

Ahora sí que ya estaba preocupada. ¿A dónde se suponía que podía ir una persona sin recuerdos, sin identidad, sin una vida coherente… Y sola? Estaba claro que hoy era el día de las malas noticias.


Él debió percatarse de mi ansiedad, pues enseguida me animó…

- Beatrice. No te preocupes. Sé lo que estás pensando y lo que te angustia… Recuerda lo que siempre te digo, no estás sola. Me tienes a mí – quiso animarme sujetándome de ambos brazos.


Entonces alcé la mirada hacia él algo más sosegada, aunque todavía bastante confusa.

- He pensado que… Mientras nadie reclama ser familiar tuyo o conocido y no se resuelva tu caso… Y siempre si tú quieres, claro está… Podría alquilar un piso para que vivieses en él… - me propuso.

Lo cierto es que no me pareció mala idea, sino todo lo contrario. Era lo mejor que podía esperar en aquella oscura realidad que me envolvía diariamente. Pero… ¿qué obligación tenía mi neurólogo de preocuparse tanto por mí? Me acabaría sintiendo totalmente endeudada de por vida con él. Lo bien que me trataba y todo lo que me ayudaba día a día no podría devolvérselo de ninguna forma, jamás. Para mí se había convertido ya en lo más grande de mi vida.

- Mientras vas recuperándote de tu vista, yo podría hacerme cargo de las tareas más complicadas para ti por tu baja visión… Si no tienes nada en contra, podría llevarte la comida todos los días, como hacen en el hospital, además de que me gustaría proporcionarte más experiencias que te ayuden a recordar… Podría dedicarme a tu recuperación de lleno en estos días de vacaciones… ¿Qué opinas? Es solo una idea y espero que no me malinterpretes… - terminó.


- ¿Malinterpretarte? Eres, ahora mismo, lo único que tengo en mi vida y no hay nada que me haga más feliz que seguir estando cerca de ti… No sé cómo te podré devolver todo lo que haces por mí… - dije escapándoseme un pequeño gallo que intentaba ahogar mis incipientes lágrimas, emocionada por su apoyo y para qué negarlo, por saber que no le perdería.


Leo se quedó sin decir nada… ¿Quizás le habrían abrumado mis palabras y había sido demasiado clara con él? ¿Le estaría espantando al oírme decir tales cosas sobre mis sentimientos?

- Entonces entre hoy y mañana conseguiré el piso. Tengo que marcharme. Si puedo, más tarde pasaré por aquí a hacerte una visita – se despidió.

*******

Salió de su habitación y se dirigió hacia la cocina. Allí estaba su tía, Susan, como siempre entre fogones.

- Buenos días, tía – la saludó dándole un beso en la mejilla y acto seguido se sentó en la silla pensativo.


- Hola hijo. Escuché tu teléfono pero cuando me dirigía hacia tu habitación para cogerlo se dejó de oír, por lo que supuse que habías respondido a la llamada… - comentó ella mientras seguía atareada con el desayuno.

- Sí… Era Fiona… - la mencionó con voz apagada.


- Vaya… Anoche al final apenas nos dio tiempo de hablar… Seguís comprometidos, ¿verdad? – preguntó curiosa.

- Sí… - respondió David con evidente inapetencia.

- ¿Y ese gesto de desgana? – interrogó Susan con curiosidad mientras le ponía el desayuno sobre la mesa y se sentaba a su lado.


- Verás tía… Lo cierto es que no estoy enamorado de ella y no sé cómo decírselo… - se sinceró - Entiendo que quizás esté actuando mal por no contarle la verdad acerca de mis sentimientos, pero temo que su reacción sea desmesurada y no quiero que pueda hacer alguna tontería… – expuso con verdadera preocupación – Y te prometo que lo he intentado. He insistido obligándome a mí mismo hasta el último momento a verla como la mujer de mi vida, pero no puedo… Ni siquiera habiendo sido su familia quien tanto ayudase a madre cuando enfermó... – aseveró denotando cierto sentimiento de culpa.


- Hijo mío. Por el bien de ambos, si no la amas verdaderamente, deberías decírselo cuanto antes, independientemente de lo que pase después – le aconsejó - Sé que has querido corresponderla, pero si no eres capaz de sentir por ella algo sincero no es culpa tuya. No es justo tenerla haciéndose ilusiones o planes de futuro a tu lado como tampoco lo es para tí tener que unir tu vida a la hija de los Feller para "saldar una deuda". El amor no se compra... - ultimó haciendo aspavientos.


- Lo sé, y eso he decidido hacer finalmente, decirle lo que verdaderamente siento, que no es más que cariño amistoso. Pero es difícil… Es muy visceral y ya te digo que temo que haga algo de lo que luego pueda arrepentirme – repitió intentando explicarse.

- Ya te entiendo… - le tranquilizó – Pero no puedes supeditar la felicidad de ambos a lo que ella pueda hacer después. Debes contarle todo lo que verdaderamente sientes. Y ella ya es mayorcita para asumir los fracasos de la vida, lo superará… – ultimó Susan.


- Voy a hablar con ella, pero no puedo hacerlo si no cuento con unos días libres en Bridgeport para intentar hacerle comprender que sigo siendo su amigo a pesar de terminar nuestra relación sentimental, y asegurarme de que lo acepta de buena gana. Así que el lunes volveré a la Universidad y en cuanto tenga un fin de semana libre lo aprovecharé para ir a Bridgeport y acabar con esta situación definitivamente – aseguró David totalmente convencido al fin de cómo atajar la insostenible relación que mantenía con Fiona.

- Es lo correcto David – afirmó su tía.


– Por cierto... Cuando ayer guardaste mi equipaje, encontraste un colgante extraño en uno de los compartimentos interiores de mi mochila, ¿verdad? – le preguntó con cierto rintintín al acordarse en ese justo momento de la falta del pequeño artilugio.


- No. Sólo guardé tu ropa en el armario y los enseres de aseo en el baño. No me estarás llamando cotilla ¿verdad, jovencito…? - bromeó aparentando seriedad.


- No se me pasaría ni por la cabeza… - rió – Venga, empieza con el repertorio de preguntas ya que sé que lo tienes tú… - ultimó intentando hablar más en serio.

- De verdad que no vi nada más de lo que te he dicho… ¿Se te ha perdido algo importante? – preguntó ella extrañada.


- No, que va. Es solo algo que encontré tirado en la orilla del río en Bridgeport. Lo guardé en uno de los bolsillos de la mochila y ahora no está… Claro… - titubeó David recordando algo…


Susan le miraba esperando que siguiera hablando, sin embargo sólo dijo en voz alta que tenía que volver a Bridgeport en cuanto pudiera.

*******

- ¡Hola! ¿Cómo tú por aquí? – pudo oír a Judith, su madre, desde su habitación.


- Buenos días… - escuchó saludarla a Stephan - ¿Está Fiona? – preguntó éste acto seguido.


Al oír su voz se estremeció.

- Creo que está en su habitación. La vi hace un momento rondando por la salita. Espera que voy a decirle que la buscas… - le respondió Judith con su típica amabilidad y educación - Pero pasa, no te quedes ahí… - le invitó.


Se acercaba a la habitación de su hija cuando de golpe, ésta, abrió la puerta dirigiéndole una mala mirada al chico, que se dio cuenta y se quedó apocado y confuso, aunque no consiguió disuadirle.

- Ah, mírala… Aquí la tienes – sonrió Judith al verse sorprendida por Fiona – Bueno, vuelvo a la cocina con Rania, por si me necesitáis para algo… - susurró quitándose del medio para dejarles solos.


- Hola Fiona… Y-yo quería darte los buenos días con esto… - titubeó Stephan entregándole un pequeño ramo de flores blancas como la nieve.


- ¿Qué haces aquí? – le preguntó Fiona ignorando por completo el intento de éste por entregárselas.

- Ya te lo he dicho… - dijo él con gesto tranquilo – Quería amenizarte la mañana e invitarte a comer fuera – propuso de buena gana mientras se acercaba a darle un beso en los labios.

- ¡¿Cómo te atreves?! – le recriminó propinándole un bofetón que dejó a Stephan verdaderamente confundido.


- Pero… Anoche tú y yo… - quiso explicarse pero ella no le dejó ni terminar lo que decía…

- No quiero volver a verte. ¡¿Te queda claro?! – gritó ésta encolerizada – Entre tú y yo no ha sucedido nada, ¡NADA!… - terminó, desengañando totalmente al muchacho que, bastante dolido, dejó las flores sobre una mesa cercana y se fue de allí sin rechistar.


Acto seguido, Fiona se encerró en su cuarto dando un portazo y se tiró sobre su cama totalmente desconsolada…

*******

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8 comentarios:

  1. "¡Ay, ay! ¡Fiona, fiona! Me das un poco de lástima, chica, pero esas cosas no se hacen. Ladronzuela, y encima jugando con los sentimientos del pobre Stephan." Vaya bofetón le ha metido, y lo peor de todo es que me ha hecho gracia y todo, LOL.

    Y Leo... sigo muy bien sin saber por dónde pillarle, pero mira, en este capítulo me ha caído bien :-D.

    PD: Por cierto, la habitación de Fiona me encanta <3.

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    1. Hola Marta.
      Yo creo que lo del colgante se veía venir...
      El bofetón ha sido como un cubo de agua fría que le ha caído al pobre chico, me dio mucha pena pero así es Fiona.
      Leo se está haciendo con igual número de detractoras que de fans ^^

      Muchas gracias por pasarte a leer y dejar tus impresiones, guapa, te lo agradezco de veras.
      Besotes!

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    2. Jajaja lo que me he reído con tu comentario Marta, ¡te ries del bofetón del pobre chico! xDDDD la verdad es que si, da penita....pero a quién se le ocurre, con lo explosiva que es la chica estaba claro que acabaría por arrepentirse luego jajaja

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    3. Jajajaja qué malas sois ehh
      El pobre chico ahí sufriendo y a vosotras os da por reiros... :P

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  2. Fiona cada vez me vuelve más loca xDD (en el buen sentido xD)

    Como me alegro de haberme puesto al dia x_x Ahora finalmente puedo comentar a su tiempo *O*

    Cada vez se pone la cosa más interesante O= a ver qué pasa *-*

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    1. Hola Kia! Me alegra tenerte por aquí!
      Pues fíjate tú que yo aún ni tiempo he tenido de ponerme al día con la tuya... Y ahora encima tengo que irme de viaje unos días, así que menos todavía. Pero en cuanto vuelva te prometo pasarme por tu blog, pues la historia se ve muy interesante :)
      Gracias por leer y comentar.
      Nos veremos pronto!

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  3. ¡Al final me has dejado con las ganas de saber quién es la rubia que va a ver a Leo en el capi anterior! Pero bueno...seré buena y esperaré ansiosa a que descubras el misterio ^^

    Como siempre me ha encantado, y como Marta (si, yo también soy un poco malvada :P) me he reído con el bofetón, ¡pero pobre! con lo coladito que está por ella y lo loca que está xD La verdad es que la chica nos ofrece momentos muy entretenidos por su forma de ser, cada día le estoy cogiendo más cariño a la pelirroja jijiji

    Un beso preciosa, y aquí espero con muchas ganas el siguiente capi!

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    1. ¡Hola Ali!

      ¡Y lo que te queda! jejeje Qué mala soy :P
      En serio, aún queda para que veáis a la chica y la conozcáis.

      Gracias por tus comentarios, sinceramente me animáis a seguir con la historia.
      La verdad es que Fiona es un personaje muy peculiar y difícil, porque como tú dices, quizás llegaréis incluso a cogerle cariño.

      En cuanto al siguiente capítulo, ando liadísima porque me voy de viaje y creo que no me dará tiempo a publicarlo, me queda hacer las fotos y encima he tenido que resetear las carpetas caché porque no me tiraba el juego y he perdido mucho de los decorados, y eso quizá me lleve algo más de tiempo.
      De todas formas espero tenerlo listo para mañana, si no hay contratiempos.

      También estoy pendiente de pasarme por tu blog y el de Kia a leer, que sé que publicaste nuevo capi.

      Lo dicho, nos veremos en cuanto pueda y muchos besos para tí también guapi!

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