jueves, 10 de abril de 2014

Capítulo 14



Días más tarde…

El fin de semana pasó enseguida y David volvió a la Universidad, que se encontraba a unos pocos kilómetros de Twinbrook, por lo que apenas le llevó media hora de viaje.


Empezaban las clases de nuevo y ya anhelaba establecer otra vez la rutina de la vida universitaria y reencontrarse con sus compañeros.

Pero sobre todo deseaba compartir sus recientes estudios con uno de sus profesores, el Dr. Rodson, Catedrático en Microbiología.

David se había especializado en Bioquímica y verdaderamente se le daba bastante bien. Como estudiante era muy entregado, responsable, analítico, observador y bastante sobresaliente respecto a sus compañeros.

Estaba a punto de comenzar su último año de carrera, y en el curso anterior había obtenido matrícula de honor. Sus profesores se sentían muy orgullosos de él, en especial Rodson, para el que, más que un alumno, era prácticamente un colega que le sorprendía cada día con sus avances.

De repente, una voz conocida sorprendió a David que se dirigía hacia la residencia universitaria…

- ¡Hola David! – exclamó Michael - ¿Preparado para el último año de carrera? – prosiguió sonriente mientras inspiraba fuertemente pareciendo ser él mismo quien se preparaba para ello.

- Vaya Mich, ¿qué tal este verano? – le preguntó amistosamente David mientras le profesaba un fuerte abrazo. 


- Bien, bien… ¿Y tú qué tal? – le interrogó curioso su amigo devolviéndole el abrazo con sinceridad.

- Bueno… Ya te contaré… Lo que sí puedo decirte es que vengo con las pilas cargadas y no quiero fiestas continuas como el curso pasado, eh… - le advirtió medio en broma.


- Tú sabes que la Universidad, sin fiestas, es como un jardín sin flores David… - ultimó Mich.


Michael era un “niño de papá y mamá” de Sunset Valley, pero su familia no era tan importante y de tanto renombre como los Feller.

Además, Mich era más sensato y responsable que Albert, al menos en lo que respecta a  sus estudios.

- Este último curso me gustaría coger una habitación algo más tranquila, al final del pasillo si puede ser… – comentó David.


- Sí, ya veo que vienes en plan “tiquismiquis”… - rió casi murmurando lo que decía – Por cierto, me han comentado que este año hay un intercambio de una universidad italiana, tío… – susurró Mich evidenciando cierta ilusión.


- Estupendo, siempre me ha gustado Italia... – respondió David gratamente sorprendido.

- A mí, más que Italia, las italianas, que están para mojar pan… Y además he oído que son bastante salidillas, así que nos vamos a poner las botas… - fantaseó Michael.


- Veo que cada vez vas a peor, siempre pensando en lo mismo… Me recuerdas a Albert… - comentó David.

- Yo soy más guapo… - bromeó – Por cierto, ¿cómo está? Me refiero a Albert… - aclaró.


- Como siempre, sacándose la carrera a base de talonario, así que no lo verás por aquí… - comentó David.

- No sé cómo puede llegar a ser médico una persona que no tiene ni puta idea de cuáles son los síntomas de una simple varicela. Me parece totalmente espeluznante que algún hospital lo acepte en su plantilla… - dijo Michael expresando con rotundidad la falta de profesionalidad de la familia Feller.

- No sé si realmente algún día lo veremos ejerciendo, pero si llega a ser así prefiero no ser yo quien caiga enfermo – comentó David.


- La verdad es que creo que no hay nadie como tú en esta Universidad, David. Sinceramente te admiro por cómo te tomas tus estudios. Envidio tu forma de enfocar el futuro y te auguro uno bastante espectacular… – le confesó su amigo mientras le propinaba un leve "puñetazo amistoso" en el pecho.


Pero para David, más que su futuro medio de vida, la carrera era un fin en sí mismo, una meta a alcanzar para poder, algún día, encontrar la cura contra los males que asolan a la humanidad, como el cáncer que desdichadamente le arrebató a su madre en su infancia…

Para poder experimentar, David contaba con la inestimable ayuda del Dr. Rodson, que le había cedido el laboratorio. Así, podía investigar lo que quisiera cuando desease, y allí fue donde comenzó, a primeros de ese mismo verano, a trabajar sobre una encima de la que estaba convencido que podría obtener resultados interesantes para elaborar diferentes fármacos nuevos y totalmente innovadores, que podrían incluso sanar ciertas afecciones incurables hasta entonces en tan sólo unas pocas semanas.

Esta era su teoría y estaba dispuesto a demostrarla, aunque aún tenían mucho que estudiar antes de poder decir “Eureka”.

*******

- Buenos días Beatrice. ¿Estás preparada para empezar una nueva etapa en tu vida? – preguntó Leonardo al tiempo que entraba a la habitación y se acercó a mí.


Su voz podía denotar cierta… ¿ilusión?... No sabría definirlo bien, pero parecía contento.

- S-sí, lo estoy… – respondí al tiempo que mi corazón se aceleraba al pensar en sus palabras. 


- Pues venga, vámonos – dijo firme mientras sujetaba mi pequeña maleta con una mano y me ofrecía la otra.


Aún no veía con suficiente claridad, pero sí podía apreciar ciertos gestos o movimientos. Así que me cogí a su brazo y salimos de la habitación.

Las voces de las enfermeras se despedían de mí efusivamente. Fue grato ver que había gente que me apreciaba. Y, aunque mi trato con ellas había sido escaso, me daba cierta pena irme de allí.

Les di las gracias por todo lo bien que se habían portado conmigo durante mi estancia en el hospital y salimos del edificio.

- Bueno, vamos dirección a tu casa. Queda cerca de la mía, a tan solo una manzana. Es un piso pequeño, acogedor, y está acondicionado con todo lo que necesitas – me dijo Leo mientras nos dirigíamos hacia su automóvil.


Sonreí agradecida pero a la vez me sentía algo incómoda sabiendo que se estaba tomando tantas molestias por mi culpa.

Acto seguido, entramos en el coche, arrancó y encendió el reproductor de cd’s. Estuvimos escuchando música que no conocía o que al menos no recordaba. No obstante, amenizó el camino hasta “mi casa” mientras él tarareaba a ratos. 


Su voz era cálida y a la vez varonil, y no desafinaba para nada. La verdad era que cada vez me sentía mejor estando a su lado…

- Hemos llegado. En casa te espera una sorpresa… - dijo de repente mientras detenía el vehículo.

Subimos en un santiamén gracias al ascensor… Por lo visto viviría en un décimo piso.


Se abrió la puerta despacio y me invitó a entrar.

Accedí y lo primero que noté fue un agradable aroma y luminosidad. Las primeras impresiones eran buenas y poco a poco iba tomando más confianza mientras me adentraba en mi nuevo hogar.


Leo, al tiempo, iba dándome indicaciones sobre la situación de las habitaciones y del mobiliario, pero llegó un momento en que parecía escucharle muy lejano, como si estuviese en otra esfera…


*******
- Es preciosa… La mejor casa que podemos tener... – me oigo ilusionada.


- Te amo... – me dice él mientras me besa con delicadeza.


Sus labios tersos y suaves me hacen estremecer.

Inesperadamente, mi mano roza mi vientre mientras se aprecia perfectamente una de sus pataditas.


Entonces, ambos nos reímos felices.

Un sentimiento de felicidad me inunda proporcionándome la plenitud…

*******
- ¿Te ocurre algo? ¿Quizás algún recuerdo? Te noto triste… - dijo trayéndome de nuevo a la realidad.


- Leo… Yo… No me cansaré de agradecerte todo lo que... - le decía cuando me interrumpió.


- Beatrice, no quiero que te sientas en deuda conmigo. Voy a serte sincero… No sé bien por qué, pero… Te he cogido demasiado cariño. No permitiré que lo pases mal y... Simplemente quiero que puedas confiar en mí y que te recuperes del todo para que tomes las riendas de tu vida. Conmigo siempre contarás y no lo hago para que me des nada a cambio… – dijo de sopetón mientras yo tragaba saliva sin saber si orientar mi mirada hacia él o no.

Me hacía sentir algo cada vez más fuerte por él, e intuía que él por mi también, pero siempre parecía marcar unos límites que me impedían un mayor acercamiento.

De repente algo cosquilleó mis piernas…

- ¡Vaya!... Aquí está tu sorpresa – comentó él agachándose para recoger del suelo a la bolita peluda – Te acuerdas de él, ¿verdad? – me preguntó acercándome el cachorrito.


Lo arrullé entre mis manos y me lo acerqué a la cara para notar su suavidad en mi rostro… - Claro que lo recuerdo – contesté.


- Pues es tuyo. Te hará compañía cuando yo no esté. Ve pensando qué nombre quieres ponerle… – me propuso.


Asentí y acto seguido se lo dije – Bruno… ¿Te parece bien? – ultimé pidiéndole su parecer.

- No, no… Aquí mandas tú – rió.

No pude evitarlo más y me decidí a abrazarle repentinamente. Lo necesitaba, deseaba que él me correspondiese y sentir su calor…

Al principio no lo hizo, parecía haberse quedado de piedra durante unos segundos, pero finalmente noté cómo sus brazos me rodeaban. Me sentía tan protegida y segura a su lado que me atreví a orientar mi rostro hacia el suyo…


- Ehhmm... - carraspeó - Me da la sensación de que te gusta todo esto, y me alegro, esa es mi intención... – dijo mientras se separaba de mí disimuladamente sin permitir el más mínimo acercamiento.


Me quedé mirándole fijamente, y, aunque poco vislumbraba, sí podía perfilar más o menos su cara. Quería saber qué gesto ponía... "Quizás le haya sentado mal que le abrace...", pensé...


- No puedes definir mi rostro, ¿cierto? – dijo.

Afirmé con algo de vergüenza… Siempre parecía adivinar mis pensamientos. Entonces, pude notar cómo cogía mi mano izquierda y la ponía sobre su faz, provocando que todos los vellos de mi cuerpo se erizaran.


Me quedé totalmente paralizada, no sabía bien qué pretendía con eso, pero poco a poco fui palpando con suavidad todos los detalles de su cara, sus ojos, su nariz y por último sus labios… No me quise detener demasiado en ellos, pues notaba cómo cada vez me entraban más ganas de besarlos.

- Ya que no puedes verme con los ojos, puedes hacerlo con tus manos… - susurró – Ya sabes que te aprecio Beatrice, y puedes contar conmigo para lo que sea, pero no debemos confundir nuestras emociones… Ni tú, ni yo… Quiero que lo nuestro sea amistad verdadera y que haya confianza entre ambos… - dijo mientras mi corazón palpitaba ajetreadamente y casi saliéndose de mi pecho.


Si quería que lo nuestro fuera amistad debería guardar las distancias conmigo, porque él, a mí, me estaba empezando a hacer falta de otra forma…

– Voy abajo a comprar alguna cosa de comer que la nevera está vacía. Es lo único que no he podido hacer aún. Tú quédate aquí tranquilamente o si quieres puedes ducharte, estás en tu casa… Y yo volveré en un rato, ¿de acuerdo? – ultimó mientras yo asentía cabizbaja.

*******

El efecto del alcohol nublaba su vista. Estaba asolado por lo que había ocurrido con Fiona hacía dos días, y además no había vuelto a verla desde entonces.

No obstante, tuvo la tentación de ir a su casa en varias ocasiones y pedirle perdón por haber sido descarado con ella, pero al mismo tiempo algo le decía en su interior que debía guardar algo de orgullo esta vez, y que si lo hacía lo perdería por completo.

- Hola guapo. ¿Qué haces tan solo?... – escuchó que le decía una voz femenina.


Se giró para ver quién era y vio a Fiona, aunque parecía un poco diferente… El alcohol se ocupaba de sus sensaciones y su pensamiento…


- Tú eres un Ashley, ¿verdad? – le preguntó ella reconociendo su rostro, pues la familia Ashley en Bridgeport era conocida por poseer los principales medios de comunicación, y Stephan tenía toda la cara de su padre.

- A-a qué viene… Ahora esa pregun-gun-gunta… ¡Hiippp! Sabes perfectamente quién soy... – contestó él borracho como una cuba volviendo a tomar un trago de la copa.


- ¿No crees que ya has bebido bastante por esta tarde? – dijo ella retirando con cuidado la copa de la mano de Stephan.

Había estado observándolo durante largo rato y no tenía pensado que se le escapase, pensaba seducirle.


Se le acercó más aún y se atrevió a besarle en la comisura de la boca… - ¿Cómo te llamas? – le interrogó.

- De verdad… No-no entien-do que me preguntes eso, vas a v-vol-volverme loco Fiona… - contestó él levantándose al mismo tiempo de la silla alta tan mareado que casi se precipitó hacia el suelo si no hubiera sido por la chica que lo sujetó justo a tiempo.

- ¿A dónde vas? ¿Quieres que te lleve a otro sitio? – le propuso.

Stephan la miró con la vista nublada y afirmó.

*******

- ¿Por qué no me coges el teléfono, David? – murmuró Fiona en alto mientras lanzaba el teléfono hacia el suelo - ¿Tan ocupado estás?... – prosiguió.


Llevaba un buen rato intentando establecer comunicación con él pero éste no respondía a las más de veinte llamadas que le había hecho durante la última media hora.

Se sentó en el filo de su cama, cabizbaja, mientras pensaba en las cosas que más la torturaban. Se imaginaba a su novio con otra chica, la supuesta receptora de ese extraño colgante que encontró en su mochila, mientras la sangre le hervía…

Las lágrimas y la impotencia hicieron aparición tras unos segundos y automáticamente la imagen de Stephan le vino a la mente.


Sin saber por qué, empezó a dedicar su pensamiento a éste último, a sus besos y sus manos acariciándola,…

- ¡Basta ya! – gritó repentinamente ordenándose a sí misma no seguir pensando en él, pero era inevitable… Las imágenes retumbaban en su memoria involuntariamente…

Miró el reloj y sin pensarlo mucho más salió de la mansión dirección a casa de Stephan.


Éste vivía a pocas manzanas de ella, pues casi todos los “ricachones” de Bridgeport residían en el mismo barrio, así que llegó en seguida.

Detuvo su Ferrari en la gravilla del exterior de la casa y anduvo hacia la reja cuando se encontró con una escena que le impactó…


Se quedó quieta mirando cómo Stephan se besaba apasionadamente con otra chica...


 Por primera vez sintió un gran sentimiento de frustración que le hirió en lo más profundo.

*******

http://reminiscenciasdelfuturo.blogspot.com.es/2014/03/capitulo-13.html

http://reminiscenciasdelfuturo.blogspot.com.es/2014/04/capitulo-15.html

4 comentarios:

  1. ¡Capi nuevo antes de irme de viaje! ¡Qué ilusión me ha hecho! ^^

    Bufff que pasada, ha habido tantos momentos emocionantes que no se por donde empezar...ahhh si...¡Por Leo! ¡Será malvado! Que deje de hacerse el duro con la pobre chica, ains...se nos está enamorando del italiano...y no me extraña, si es que lo tiene todo, pero me parece a mi que al final le romperá el corazón de alguna forma, o quizás sea lo que ocurrió en su pasado lo que le impide dar un paso más allá, el caso es que cada día me intriga más este chico ¡y me encanta! ^^

    Por otro lado David se ve muy centrado con sus estudios, y aun tengo muchísima curiosidad por saber qué pinta en el pasado de la protagonista. ¿Y quién será el misterioso hombre que aparece en las fotos futuristas? ¡Cuantas dudas! Creo que es la parte de la historia que menos entiendo aun, por muchas vueltas que le de no consigo hilar esa parte...¡pero lo conseguiré!

    En fin preciosa, que me ha encantado, y esa última escena genial, aunque la verdad es que con lo mal que lo está pasando Fiona por David ahora me da hasta pena...pero quizás así se da cuenta de que Stephan le importa un poquito. Tengo ganas de ver cómo reacciona la pelirroja...jajaja

    ¡Besazos!

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    1. Woww, tú también te vas de viaje jejeje

      Me emociona que te haya gustado y aún te tenga intrigada, porque tú sueles "hilar" bien los cabos. Entonces eso significa que la cosa va bien :P

      En cuanto a Leo, puede ser que sí, pero eso se sabrá más adelante, además todavía no sabéis nada de su vida, tiempo al tiempo para ir conociéndole bien.

      David es un "ratón de biblioteca" cuando está en la Universidad, incluso se ha tirado parte del verano haciendo investigaciones, ya veremos quién es el Dr. Rodson :)

      Fiona tiene un pequeño corazoncito sensible, pero muy adentro del pecho, la pobre me da penita...

      Muchas gracias como siempre por leer y comentar.

      Nos veremos después de Semana Santa. Besos!!

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  2. Esos flashbacks eran "futuristas", ¿no? Claro, es que ahora me estoy acordando del comienzo del relato. Hmm, intrigante como siempre, intrigante...

    Awww, Bruno, ¡qué monada! Creo que me he enamorado <3 <3. Bueno, vale, ya dejo de babear como una tonta por un cachorrito pixelado, LOL.

    Y Stephan se nos está desinhibiendo, ¿eh? Pobre Fiona, ahora que empezaba a mostrar su corazoncito... Me ha gustado mucho la última imagen.

    PD: Espero que te lo estés pasando muy bien de vacaciones :-D. Yo también estoy de viaje, pero el "enganche" a Internet es muy fuerte, jeje.

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    1. Muy buenas Marta!
      Acabo de llegar de viaje y por eso no pude contestarte antes.
      Los flashbacks efectivamente son futuristas y en efecto tienen que ver con la conexión que tiene la trama con el prólogo.
      Bruno es un perrito adoptado, pero ha resultado ser monísimo, a ver qué tal cuando crezca :P
      Stephan se está deshinibiendo desde el punto de vista de Fiona, pero él está bajo el efecto del alcohol y recordemos que ha visto a Fiona en esa chica.

      Gracias por leer y comentar y acabo de ver que publicaste nuevo capi de UOM, así que voy ahora mismo a leer!
      Besotes guapi!

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