jueves, 7 de agosto de 2014

Capítulo 25 - Parte I


Sujetando aquel tarro entre sus temblorosas manos, echó un último vistazo al reflejo de su rostro en el espejo.

La duda le asaltó por un instante...


Pero consiguió centrarse de nuevo en su propósito, repasando, una vez más, su situación. Aquella que, en un momento, le hizo percibir su vida como un verdadero sinsentido… Una absoluta decepción, enmascarada de interminable superfluidad, que no era capaz de asumir, y que casi la empujaba a comportarse como lo hacía y a ser quien era… A vivir en su extraño laberinto particular… Totalmente presa de sus emociones y enrevesados sentimientos.

Salió de allí sigilosamente, con el frasco bien apuñado, y bajó al salón, donde supuso que nadie la molestaría...

Cogió un vaso del mueble bar y lo llenó de whisky, acercándoselo a la boca lentamente para tomar un primer sorbo.


La bebida descendió, quemándole a su paso, y hasta le pareció notar cómo entraba en su estómago, tan vacío que supuso que aquella mezcla haría estragos de forma rápida y eficaz.

Se sentó en uno de los sillones, y pareció hacer una última reconsideración.


Pero se encontraba tan débil que no le quedaban fuerzas para luchar contra nada ni contra nadie, y tampoco era capaz de dar su brazo a torcer. Sólo veía una salida... Cumplir sus amenazas.

Efectivamente, era esa la única manera de hacerles pagar a todos por aportar un granito de arena en la construcción de su desdichada existencia… Una realidad que la envolvía apoderándose de sus decisiones y la hacía concebirse como una víctima.

“Stephan”, murmuró, aplicando fuerza en el tapón de plástico para desprecintarlo…

Vertió algunas cápsulas en la palma sudorosa de su mano y continuó martirizándose pensando en su atrevimiento… En lo fácil que le había sido “sustituirla”


Era un sentimiento demasiado doloroso… Tan superior a ella, que sólo le impulsaba a desear herirle a toda costa y cuanto antes...

“Esto va por ti, espero que seas feliz con la culpa el resto de tu vida”, afirmó, introduciendo en su boca la primera de las que serían todas las píldoras que había en ese frasco.

Encendió la televisión, y dejó su sonido de fondo, intentando relajarse para recibir a su final lo más serena posible.

Pasados algunos minutos, que no supo estimar exactamente, empezó a notar cómo el sueño la embargaba, y la debilidad muscular florecía, dejándola desplomada, casi sin fuerzas ni para respirar.


Entonces, todo a su alrededor adquirió un extraño cariz desfigurado…

*******

El concierto había finalizado sin más angustias ni recuerdos inoportunos y nos dirigimos a un local tranquilo donde pretendíamos acabar la noche más distendidamente.


- ¿Qué les apetece tomar? – nos asaltó un joven que debía trabajar allí, mientras terminábamos de acomodarnos en los sillones.

- Pues, por aquí un “Flame of love” y un “Malibú con piña”, por favor – solicitó Richard directo.


- En seguida, caballero… ¿Y ustedes? – inquirió, dirigiéndose ahora a nosotros dos.

- ¿Te apetece algún licor sin alcohol? – me sugirió Leo.


- ¿Cómo que sin alcohol? Aquí todos tenemos que celebrar nuestro encuentro con una copita, no me seas delicado Leonard… - intervino el risueño profesor.

- Relájate querido… - le aconsejó Eve.


No pude evitar sonreír al ver cómo ella parecía ir siempre controlando el ímpetu de su marido.

- Tú dirás, Beatrice… - insistió Leo, esperando mi respuesta.

- Yo beberé lo mismo que tú, pero sólo una… - respondí.

- Dos Amaretto sour” entonces. No muy cargados, por favor – le solicitó con amabilidad.

En un momento, nos sirvió las bebidas y Richard empezó a contar un chiste detrás de otro como si le hubieran dado cuerda, parloteando en un tono gracioso que crecía gradualmente a medida que empinaba el codo, y acabó por compartir con nosotros sus anécdotas amorosas…

- Nada más verme te quedaste prendada de mí, no lo niegues Eve… - chanceó el profesor.

- Pues sí, pero no me hagas contarles lo que tuviste que hacer para que aceptase una primera cita... – guaseó ella con segundas.

- Y… ¿Cómo están las niñas? – les preguntó Leo sonriente, cambiando la conversación.


- Igual de rebeldes que siempre – espetó el padre con paciencia.

- Querido… Son pequeñas, no rebeldes… - le asaltó ella, censurando el comentario de su marido.

- ¿Qué edad tienen? – pregunté curiosa.

- La mayor acaba de cumplir cinco años y la pequeña tiene tres y medio… - contestó Eve con ternura.

- Qué maravilloso debe ser tener hijos… - sonreí con ensoñación, sintiendo a la vez una frustrante sensación de nostalgia que, si bien no desembocó en recuerdo alguno, se instauró en mí durante breves instantes antes de volverse a esfumar entre los leves efectos del alcohol.


- Son nuestra vida, ¿a que sí, cariño? – se dirigió a Richard, prácticamente exigiéndole un “sí”.

- Pues claro… - respondió éste a regañadientes.

- A ti te gustan los niños Beatrice, ¿verdad? – me interrogó ella en una afirmación.


- Sí – contesté rotunda.

- Se nota – comentó casi satisfecha, tal como si hubiera confirmado su suposición.

Leo carraspeó de repente, al tiempo que un suspiro escapaba su boca, haciéndose tan palpable que no pude evitar mirarle extrañada...

Le observé a duras penas por unos segundos, y ni siquiera las primeras notas del piano lograron desviar mi atención...


- ¿Te ocurre algo? – le interrogué con desconcierto.

Se entretuvo acariciando un mechón de mi pelo y negó finalmente en un hilo de voz…

- ¿Te apetece bailar? – me asaltó, pareciendo tornar el ánimo mientras desocupaba ya su asiento.

Acepté, levantándome también, y nos dirigimos hacia la pista.


Sin adentrarnos demasiado, entrelazó una de sus manos a la mía, y me rodeó con la otra, que navegó sutil a través de mi espalda hasta conseguir guarecerme bajo su ansiada calidez.


El movimiento oscilante de nuestros cuerpos, reunidos al compás de la música, me encandiló, haciéndome vibrar de amor... Y su aliento, que se me antojaba irresistible en nuestra cercanía, me llevó a anhelarle aún más.

- Beatrice… - exhaló mi nombre cerca de mi oído y pausó, inspirando profundamente antes de proseguir – Nunca te he hablado realmente de mí… – temblé, mientras una naciente incertidumbre parecía ir resquebrajando aquel delicado instante – Y tal vez no sea este el momento ni el lugar adecuados… Pero hay cosas de mi pasado que deberías conocer y no puedo alargarlo por más tiempo… - aseveró, pareciendo imponérselo a sí mismo.

Asentí con cierta intranquilidad, y aguardé, temerosa, sus palabras…

- Yo… - titubeó - Estuve casado… - afirmó ante mi asombro – Y fruto de mi matrimonio nació mi pequeña… - tragó saliva - Pero, el destino me las arrebató… - concluyó con tono amargo.


Mis rodillas flaquearon por un instante, y el ardor del licor subió y bajó por mi garganta en un segundo, convirtiéndose en un retorcido espasmo que se impuso, repentino, en mi vientre, y que hizo regresar a trompicones aquel sentimiento de frustración de hacía escasos momentos.

– Mi esposa y mi hija fallecieron en un accidente de tráfico hace poco más de dos años cuando regresaban desde Italia... Y yo debería haber vuelto junto a ellas ese mismo día... Pero adelanté mi viaje para asistir a un importante Congreso de Medicina - agachó la cabeza y dejó escapar un entrecortado suspiro.


- Lo… S-siento… - balbuceé con breve parpadeo nervioso…


- ¿Te ha impresionado saber esto? – interrogó en un susurro.

Negué tenuemente y acaricié su rostro, invitándole a que continuase…


- Siempre me culpé a mí mismo por no haber regresado con ellas y correr su misma suerte… Me sentía tan mal por seguir vivo… Tan angustiado y perdido en mi vacía vida… - murmuró, afianzando en mí la sensación de conocer perfectamente aquel sentimiento de desespero del que me hablaba.

Mullí mi rostro contra su camisa carmesí, tratando de darle algo de consuelo y, a la vez, también hallarlo yo en él…


– Durante todo este tiempo he intentado seguir adelante, y parecí ir superándolo poco a poco con el apoyo de amigos y familiares, pero nunca llegué a conseguirlo del todo…  - enunció en pasado - …Nunca hasta aquel día en que tú apareciste en mi vida... – me miró directo - Desde entonces, te has ido convirtiendo en la energía que abarca e ilumina ese espacio hueco y ensombrecido de mi alma… - suspiró - Sólo a tu lado he comprendido que seguir vivo tiene sentido… - sentenció.

Permanecí en silencio, tan halagada como confundida...

- Ella... Siempre estará en mi recuerdo… - alzó mi barbilla despacio para centrarse en mis ojos…


- Pero ahora, mi vida y mi alma te pertenecen sólo a ti… - acercó aún más su boca a la mía – Te amo más que a cualquier otra cosa de este mundo… Y mi destino es tuyo – susurró antes de rozar ligeramente mis trémulos labios con los suyos.


El calor se extendió a través de mis venas y su incandescencia me envolvió en una caprichosa sinrazón...

- Aprésame esta noche y no me dejes escapar jamás… - le ansié, estremeciéndome al oír mis propias palabras - Eres todo en mi vida... - proseguí jadeante, sintiendo explotar su acelerado palpitar contra mí.


Sus dedos surcaron suaves mi nuca, profesándome apasionadas caricias a su paso hasta perderse entre mi cabello, mientras el piano moría lentamente y nos regalaba sus últimas notas.


*******

Albert llegó a casa apestando a alcohol y favores sexuales.

El whisky nublaba casi por completo su raciocinio, y después de pelear con la cerradura por unos minutos, consiguió abrir la puerta.


A duras penas, anduvo cuatro pasos más y se percató de que la televisión estaba encendida.

Entró en el salón lentamente y se encontró a su hermana echada boca abajo en el sofá...

- ¿Fiona? – murmuró, acercándose a ella con sigilo.

Extendió su turbia mirada hacia el suelo y oteó el frasco de pastillas vacío bajo su mano. 


Aquella escena pareció espabilarle de sopetón…

- ¡Fiona! – repitió su nombre, echándose sobre ella, esta vez tratando de hacerla reaccionar en vano.


La zarandeó, cada vez más brusquedad, pero ésta no respondió...

- ¡Nooo! – vociferó desesperado, haciendo resonar su interminable clamor por toda la casa.


*******


La tenía acorralada contra la pared de su habitación, y ahora parecía casi inofensiva ante él.


Aquella repentina actitud de Laura le hacía sentirse más atraído hacia ella, y su propio palpitar le devoraba interiormente.

Por alguna razón, no podía contener las ansias que le embargaban, y realmente, eso era lo que quería ahora mismo…

Perderse en ella…

Liberarse de todo lo que le pesaba.

La italiana empezó a despojarle de su ropa con relativa prisa, al tiempo que él amasaba sus nalgas a través del corto vestido, deseoso e impaciente, loco por poseerla de una vez.


Ésta se percató de sus irrefrenables ganas, que iban en evidente aumento, y le retiró de su lado, empujándole hacia atrás, mientras sus labios dibujaban una sonrisa tan cautivadora como lujuriosa.

Cedió y Laura comenzó a desvestirse despacio, aprovechando para acariciarse bajo la mirada hambrienta de su amante, que la observaba a cierta distancia.


- ¿A qué estás esperando? – masculló en un gruñido, notando la excesiva sequedad de su boca.

La italiana se le acercó y metió directa su mano bajo el pantalón de éste, adoptando un gesto satisfecho.


Le acarició insistente y acto seguido, su lengua bajó poco a poco, lamiéndole a cada milímetro, hasta llegar a donde pretendía desde el principio.

Le liberó del pantalón fácilmente y su boca se ocupó de volverle loco.


Totalmente excitado, sujetó firmemente su cabeza, enfatizando los movimientos que ella realizaba, cada vez más profundos.

Pero antes de que él estallase, se retiró, agachándose a buscar algo entre su olvidada ropa.

Gateando sugerente, se acercó de nuevo a él, mientras atrapaba entre sus dientes un preservativo.

Se incorporó, y le pegó su cuerpo desnudo, acariciándole con la propia piel de sus senos a la vez que lo enfundaba.

El rubio se dejó caer sobre su cama y la atrajo hacia sí, acoplándose sin más dilación en su húmedo interior.


Ella soltó un quejido placentero y estremecedor al notar cómo se habían unido y no tardó en reaccionar, moviéndose ondulante.

Sus ganas de acostarse con ella iban saciándole, dejándole al tiempo cierta sensación de amargor que no sabía encajar correctamente.

Tal vez era su “yo” interior, el de las represiones, que seguramente le decía que eso no debía estar sucediendo… Sin embargo, el deseo hacia ella seguía patente, y le incitaba a disfrutar de ese momento sin querer pensar en nada más.

De repente, vibró su móvil sobre la cómoda y recordó que se lo había dejado olvidado, pero sólo podía centrarse ahora mismo en una cosa y lo ignoró…

La melodía insistió, y finalmente lo alcanzó, arrojándolo violento hacia el suelo para hacerle callar.

- ¿Te gusta? – gimió Laura, acelerando el ritmo.


Él no respondió con palabras, pero sí con jadeos, cada vez más evidentes y desbocados, que acabaron por confundirse con los de ella…

*******

Oír aquellos quejidos de placer al otro lado de la línea sólo corroboró del todo sus sospechas...


“¿Cómo ha sido capaz?”, se sintió odiarle interiormente.

- ¡Maldito cabrón! - gritó con el gesto desencajado, y estampó el móvil contra la pared del hospital con rabia.

- Tranquilízate hijo… - enunció Judith con los ojos rojos como tomates – Todo va a salir bien… - se auto convenció con tenue voz sollozante y la mirada perdida completamente.


- Estoy harto… - se fue encendiendo todavía más – Estoy muy harto de ti y de tu pasividad para todo… - afirmó iracundo mientras negaba a la vez con la cabeza.

Judith adoptó una pose cabizbaja y empapó sus ojos de nuevo, dándose cuenta de que era mejor no decir nada más, tan sólo esperar que su niña estuviera bien.


- Tú y tus malditas pastillas… - continuó el pelirrojo con crueldad, pretendiendo quizás hacerle sentir culpable de aquello ante la imposibilidad de hacerlo con quién según él realmente lo merecía.

Entonces, los pasos del doctor se hicieron cada vez más presentes, y ambos se temieron lo peor…

*******

- Bueno… Ha sido una salida de las mejores que he tenido en años… - masculló Richard satisfecho y algo achispado.

- Sí… Ha sido maravillosa - intervine, tratando de expresarles mi agrado.

- Me alegro de que hayas disfrutado… Podríamos repetir esto más veces, cuando mis asuntos me permitan venir a Bridgeport, claro… - propuso animado.


- Seguro que sí… - contestó Leo.

- Ha sido un placer conocerte, Beatrice… Y ya sabes lo que te dije en el teatro… - insistió Evelyn con cercanía.


Afirmé sonriente.

- Ehhh… ¡Esperad! De aquí no se va nadie sin antes inmortalizar este momento… - carcajeó Richard.


Sacó algo de su bolsillo y se dirigió a alguien que pasaba cerca de nosotros.

- Venga, una fotito – sentenció de vuelta, y abrazó a su mujer.

- Sonríe… – me susurró Leo, estrechándome hacia sí.


Y el brillo del flash consiguió deslumbrarme incómodamente.

- Ahora sí… ¡Buenas noches pareja! – exclamó el profesor embriagado.

- Shhh, Richard… - le recriminó una vez más Eve riéndose mientras nos despedíamos.

*******


Encendió una tenue luz y me ofreció pasar haciendo ligero ruido de llaves.


Di varios pasos y me detuve sobre lo que parecía ser, por su textura acolchada sobre el suelo, una alfombra.

Terminó de cerrar la puerta y se acercó a mí, desprendiéndome de mi abrigo...

Permaneció inmóvil por unos segundos, seduciéndome con su aliento, que calaba templado entre mi pelo.


Y, lentamente, me di la vuelta para quedarme frente a él, intentando vislumbrar su rostro.


*******

http://reminiscenciasdelfuturo.blogspot.com.es/2014/07/capitulo-24.html

http://reminiscenciasdelfuturo.blogspot.com.es/2014/08/capitulo-25-parte-ii.html



20 comentarios:

  1. No, no, no...¡lo ha hecho! maldita Fiona...será...sólo espero que no seas mala y en el próximo capítulo nos desveles si está bien o no, ains...¡esta chica! Espero que no se haya muerto mi pelirroja lunática T_T

    Qué escena tan preciosa la de Beatrice y Leo, haces que con cada encuentro de ellos dos ansíe cada vez más verlos por fin juntos ¡quiero más! ¡publica pronto o me dará algo!

    Y me temo que el pobre David va a sufrir las consecuencias de esa "pequeña liberación" con la italiana como se encuentre con su amigo. Me da mucha pena, la verdad, de momento parece que las cosas para él no van a ser nada fáciles...en fin, ya veremos cómo acaba.

    ¡Qué ganas de seguir leyendo! Has estado maravillosa, como siempre. ¡Un beso enorme!

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    1. ¡Hola Ali!
      Sí... Fiona los tiene bien puestos. Ya veremos qué pasa con ella.
      Bueno, ya sabes que siempre pasa algo que les interrumpe, o quizás esta vez no :P
      El pobre David me da pena a mí también, aún le queda tela...
      ¡Muchas gracias guapa! ¡Otro para ti!

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  2. Ains Fiona ha sido capaz de hacerlo...lo bueno es que la han encontrado, por una vez fue buena cosa que Albert llegara a casa a las tantas de la mañana, espero que se salve y mejoren las cosas para ella, seria un puntazo verla feliz, centrada y esas cosas, con Stephan.

    Sobre David pobrecillo, pero menos mal que la italiana toma precauciones, que yo ya me temía algo peor. No se que tendras preparado para el, me siento algo inquieta al respecto, jaja.

    Y sobre Beatrice y Leo...mira que dejarnos justo cuando regresan al piso, ahora que empezaba lo mejor, de la noche... espero que no seas mala y al fin podamos ver esta relación consumada, que ya les va siendo tiempo a estos dos.

    Soy tan mal pensada que hasta pienso que esa foto fuera del bar no está hecha por casualidad, y es que no olvido que aquí hay una trama de fondo de la que apenas empezamos a vislumbrar algo...en fin, aqui pegada me tendrás hasta que actualices. Estoy intrigadísisma con todo...

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    1. ¡Hola Kore!
      Pensábais que no lo haría... Esta mujer es de armas tomar.
      Albert llegó a tiempo, sí, al menos seguía viva, pero veremos qué le pasa.
      David es preso de su nuevo destino, alterado, así que veremos qué le depara su sino.
      Han ido a casa de Leo. ¡A ver si esta vez nada les interrumpe!
      La foto que tú dices, va a ser clave más adelante, pero no está hecha con intención ninguna, más que la de tener un recuerdo de su salida juntos.
      Muchas gracias por pasarte guapa, es un placer tenerte por aquí.
      ¡Un besazo!

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  3. Tenía mis dudas de si Fiona realmente iba a ser capaz de hacerlo, ya veo que si que lo ha sido. Espero que en el próximo capítulo sepamos que pasa con ella al final y espero que esté bien.

    Al pobre David creo que las consecuencias de haber estado con la italiana van a hacer que las cosas para él sean un tanto difíciles una vez se encuentre o hable con Albert.

    Sobre Leo y Bea, cada día me gustan más como pareja y eso que ya me encantan!! Me he quedado con las ganas yo que pensaba que esta vez iba a ser la buena jajaja. Al menos están en casa de Leo eso ya es un paso, crucemos los dedos para que nada les interrumpa ¬¬ xD


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    1. ¡Qué haríamos sin Fiona y sus locuras!
      Pues... Sí... Su hermana casi en el otro barrio (si no acaba por irse del todo) y David pasándolo bomba con la italiana... Claro que, el pobre estaba drogado, y así es muy difícil responder adecuadamente.
      Puede que esta vez sí sea la buena, sólo os queda esperar al siguiente para comprobarlo :P
      ¡Muchas gracias por pasarte!

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  4. FIONA... ¡FIONA! No la mates T_T esa muchacha tiene que vivir para dominar el mundo xD Mi cara al verla muerta ha sido la misma que la de Albert jajajajajaja puro drama xDDD
    En un principio había pensando que solo querría dormir pero no había caído en que se iba a suicidar xD Desde luego Fiona es muy floja mentalmente a la hora de la verdad... por eso creo que va de rabiosa, como una especie de máscara para protegerse. Lo que no me gusta es que los dos le hablen tan mal a su madre, la pobre mujer habrá tenido una vida difícil y los hijos estos son unos desagradecidos xD

    David... esto no te lo perdono xD Se ha acostado con la víbora esa... que fuerte, este chico no sabe lo que ha hecho xD Creo que ese ratito de jadeos le va a costar MUY caro (y se lo tiene merecido, por sucumbir!)

    Sobre Leo y Bea... sabes que las escenas románticas no son mi fuerte pero ha sido bonito, me alegro de que por fin haya dado un pasito para delante (ESPERO QUE NO LO DE PARA ATRÁS porque sino saco el cuchillo jamonero xD)

    Uy el capítulo 26... espero que lo subas pronto o nos dará un chungo esperando D:

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    1. Bueno muerta no, de momento inconsciente... que ya me estoy adelantando xDDDDDDD

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    2. Para dominar el mundo no, pero sí para joder un poco al personal xDDD
      Sí que es floja, y precisamente toda la fortaleza que exterioriza oculta su personalidad débil.
      A su madre, que parece ser el colchón "para-choques" de sus hijos, la tratan como si fuese la culpable de todos sus males, como buenos malcriados que son.
      Pobre David, ha sucumbido porque está drogado perdido y además, no sabe ni qué está pasando en su vida. A mí me da pena de él.
      Me basta saber que la escena de Leo y Beatrice te ha parecido bonita, con eso ya me has alegrado. En cuanto a lo que vaya a pasar después... Yo creo que ya toca, ¿no?... Nah, ya veréis qué pasa.
      De la segunda parte ya tengo escrito bastante (tampoco es muy largo), pero me falta el final, que es lo peor. A ver si me pongo a ello en unos días.
      ¡Gracias por pasarte y comentar!

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    3. San, tú no hables de matar ehhh xDDDDDD

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  5. Ahora mi comentario... a Fiona sí que la creía capaz de tomarse todas las pastillas, y la creo capaz hasta de haberse suicidado bien. A no ser que su hermano llegase poco después de que ella las tomara y llegaran a tiempo al hospital para el lavado de estómago... no sé yo si habrá sobrevivido, la verdad.
    Leo y Beatrice, me alegra que por fin hayan hablado claramente, por que ya tenía ganas de ir a pegarles por indecisos u.u
    No me preguntes por qué, pero me imagino al hermano de Fiona cargándose al rubio por estar disfrutando en el momento equivocado xDDDDD

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    1. Pues ya ves, con alcohol y todo... Veremos.
      La indecisión a veces es buena, otras, sólo una pérdida de tiempo xD A ver si se deciden de verdad o prefieren perder el tiempo en el siguiente capi :P
      Buena teoría... Pero no soy yo mucho de matar a nadie (aunque el prólogo comience con un asesinato).
      ¡Gracias por pasarte y comentar!

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  6. El capítulo ha estado tan interesante como siempre. Espero que el hermano la haya encontrado a tiempo y Fiona no muera y no sólo por ella, sino porque su hermano le echa toda la culpa a david ya que no tiene ni idea lo de Stephan. Me ha alegrado que Leo le haya contado a Beatrice por fin lo que pasó a su mujer e hija y que se hayan aclarado las cosas entre los dos. Espero que el próximo no tarde tanto.

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    1. ¡Ay Merche! ¡Qué alegría verte por aquí!
      Aunque se salve... ¿Quién sabe cómo podría reaccionar esta mujer? Y más si viera que ha fracasado en su intento... Ya veremos :P
      Al pobre Leo, le ha faltado contarle lo de la sustancia...
      Yo también lo espero. Tengo una parte lista, con fotos y todo, pero otra... Es más liosa, y aún no la he empezado. A ver si me viene la "inspiración" pronto, porque yo misma tengo ganas de publicarlo cuanto antes.
      ¡Un besazo guapa y gracias por pasarte por aquí!

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  7. No hay de qué. Yo le tengo que dar las gracias a Kore por haberme avisado y puesto el link del blog, que ya lo tengo en favoritos. Me moría por leer otro capítulo y ya le he dicho que me avise cuando haya uno nuevo por si no me doy cuenta. Muchos besos, encanto.

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    1. Yo también te avisaré cada vez que suba uno ;)

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  8. No comenté?? no deje mi huella? ya me vale, me aburria y eh vuelto a leer este capítulo,
    primero me parece fatal que albert se enfuruñe con el mundo entero, entiendo que este nervioso pero que no ataque asi a su madre xd

    Por otro lado tengo ganas de ver a Leo y a Bea haciendo marronadas en la cama! no, ahora en serio, tiene que ser precioso y más con lo romántico que es Leo, joder, que Leo es mucho Leo ! xDD

    Ya que he dejado mi huella ya estoy feliz xDDD
    la calidad de foto espectacular,

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    1. Es un halago saber que cuando te aburres te da por releer los capis :)
      Albert es muy parecido a su melliza, ambos pagan el pato siempre con quien saben que pueden, su madre.
      Leo y Beatrice haciendo "cositas"... Ya veremos.
      Las fotos yo no las veo espectaculares, pero muchas gracias, me alegra saber que a vosotras os gustan.
      Gracias por dejar "tu huella".
      Un saludo y hasta el próximo, guapa!

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  9. ¡Ay, ay, ay, Fiona! Ya tenía yo motivos para temer por ella. ¡¿Pero qué ha hecho?! Espero que se recupere finalmente, vaya susto ha debido de darle a su pobre familia.

    Y lo de Leo, más o menos ya me imaginaba algo así, pobrecillo, ha debido de pasarlo muy mal :'-(. Me alegro mucho de que se haya sincerado con Beatrice, seguro que eso le sienta muy bien y le permite "pasar página".

    Me voy corriendo a leer la segunda parte, que les he echado un vistazo de reojo a las imágenes, y prometer ser... ¡interesante! ;-)

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    1. Sí, ella y su orgullo.
      Leo el pobre, se sincera, y luego cataplof.
      ¡Gracias por pasarte!

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