domingo, 5 de octubre de 2014

Capítulo 26


Bajé las escaleras a trompicones, casi poseída por un exagerado temblor nervioso que me hizo dar más de un traspié en alguno de los peldaños.

Por fin, después de lo que me parecieron mil y un escalones, alcancé la planta baja y salí desesperada del edificio, tal que fuese un animal herido consiguiendo liberarse de su trampa.

Pero aquella prisa se esfumó inesperadamente al encontrarme ante un Bridgeport enorme, luciendo a mi alrededor tan radiante e iluminado que llegaba a saturar por momentos mi recién recuperada percepción.


Me detuve un instante y, desorientada, miré hacia todos lados con cierto rezago.


La indecisión me había asaltado por un segundo... Sin embargo, la gélida brisa húmeda que bañaba el ambiente nocturno de la encapotada ciudad y su olor a asfalto mojado pareció espabilarme de sopetón, invitándome a continuar con mi propósito de alejarme de allí.

Di algunos pasos confusos, y no fue hasta entonces que me percaté de que iba descalza…

Mis pies desnudos pisaban inseguros sobre la acera, inundada por los charcos que la lluvia había dejado tras de sí y ni siquiera me importaba...

“Vuelve...”  me impulsó reiteradamente una insistente voz interior que escapaba de mi conciencia y removía mi pecho dolorosamente, hirviendo mi mente con el recuerdo de su aliento y sus caricias sobre mi piel.


Era lo que deseaba…


Sí…

Su ausencia ya me hería profundamente y sólo hacía escasos minutos que me había fugado de su lecho.

Regresar era lo que mi alma me imploraba, desgarrándose a cada paso que más me distaba de él.

Mas el sentimiento de decepción y desengaño que al tiempo me embaucaba  venció de nuevo en este enfrentamiento de emociones y voluntades encontradas...
 

Así, proseguí mi huida, incrementando el paso mientras empezaba a considerar, ahora más concienciada, dónde estaba y hacia dónde iba.

Alcé la vista y localicé, como si supiese que debía estar allí, el puente de Bridgeport, asomando imponente entre los centelleantes rascacielos.

Entonces, no dudé...

Cruzar al otro lado de la ciudad era lo más apropiado para evitar que me encontrase.

Después de andar varias manzanas me interné en él, mientras aún luchaba conmigo misma para no darme la vuelta...


- Margaret Coaster… - dije en un murmullo, que me extraño a mí misma y me hizo detenerme en seco - Margaret Coaster, 259... – repetí, tiritando y absorta.

En ese instante, la fina llovizna volvió a traerme a aquel puente infinito, mojando mi rostro más de lo que ya lo hacían mis lágrimas.

Parpadeé varias veces, volviendo en mí, y alguien me sobresaltó…

- Buenas noches, ¿necesita ayuda? – preguntó un chico, saliendo de su coche después de dar un sonoro frenazo sobre la mojada carretera...

- N-no... Gracias... – negué inquieta, intentando evitarle mientras mi corazón se aceleraba.


Seguí mi camino aparentando serenidad, pero...

- Parece que está en apuros… - insistió, dando unos pasos tras de mí hasta sujetarme tenuemente del antebrazo, lo que me puso aún más nerviosa.

- No se preocupe, de verdad... – contesté, haciendo aspavientos con la cabeza mientras conseguía deshacerme de su sujeción, y me alejé deprisa.

Pero el tipo arrancó de nuevo su coche y avanzó hasta mi altura, considerablemente retirada ya del primer punto de encuentro…

- Perdone que sea pesado... - perseveró, bajando la ventanilla - Pero es muy extraño...  Está usted descalza y empapada por la lluvia. Si quiere puedo echarle una mano sin problema... – porfió, elevando notablemente la voz para superponerse al sonido de la lluvia que amenazaba, por momentos, con un inminente aguacero.

Esta vez ni siquiera le contesté, y corrí por lo poco que quedaba de plataforma.


Conseguí perderle de vista, escabulléndome entre las solitarias y ensombrecidas callejuelas, mientras el corazón se me salía por la boca, y mis dientes rechinaban cada vez más fuerte, debido en parte al nerviosismo, y en parte al helor y la humedad que me calaban hasta los huesos.

Después de estar un rato andando, perdida por la penumbra de las enrevesadas travesías de aquel suburbio, encontré refugio bajo uno de los pequeños toldos que asomaban en la fachada de un inhóspito callejón sin salida, ocultándome tras cajas y contenedores de basura.

Apoyé mi espalda contra la fría pared y dejé resbalar mi cuerpo lentamente hasta quedar en cuclillas…


Me acurruqué, intentando entrar en calor y, a pesar de estar totalmente empapada, aún podía percibir el aroma de su piel impregnando mi pelo.

De nuevo, se me hizo un nudo en la garganta...

Pensarle me dolía, y a la vez me tranquilizaba.

Le necesitaba tanto…


Y no se trataba sólo de mis sentimientos, sino de su continua sobreprotección desde que le había conocido... Un amparo tan exacerbado que me hacía sentir, ahora, incapaz de vivir lejos de su persona en todos los sentidos.

¿Por qué lo había hecho? ¿Por qué me había engañado de esa manera? ¿Por qué se había aprovechado de mi amor?...

¿Por qué?...

Me atormenté, intentando racionalizar lo que había leído… Tratando de obtener una respuesta lógica que me convenciera a mí misma de que todo era un malentendido y que podía volver a confiar en él.

Pero no la hallé...

Y lo cierto era que estos interrogantes me dolían mucho más que pensar en el hecho de que había todo un “estudio científico” alrededor de mí, y que ni siquiera sabía de qué se trataba…

"La paciente va recuperando la memoria de forma aleatoria, consciente e inconscientemente. Aún no consigue asociar sus recuerdos a los sucesos acaecidos en su vida..." rememoré, perfectamente definido en mi pensamiento, este enunciado escrito en sus apuntes, tal como si lo tuviera delante de mí otra vez y pudiera releerlo claramente…


Así, creí llegar a comprender cuál había sido la verdadera evolución de nuestra relación y por qué me había estado evitando durante todo este tiempo… Por lo que me apartaba de su lado, rechazándome cada vez que hubo algún acercamiento entre nosotros y por qué a veces decía que debía dejarme en manos de otro especialista.

Tal vez su conciencia no le dejaba vivir en paz sabiendo el daño que me estaba haciendo…

Ahora todo encajaba en mi mente, matando cualquier posibilidad de regresar a su lado.

Di un hondo suspiro entrecortado y “él” volvió a aparecer en mi memoria…


¿Tal vez por eso nadie me estaba buscando? ¿Acaso quien se suponía que era mi marido estaba también involucrado en todo esto?

La cabeza me iba a estallar...

Eran demasiadas preguntas sin respuesta para mí… Demasiados interrogantes para alguien que se movía a partir de un cúmulo de recuerdos que le dominan y desconciertan haciéndole, ya, desconfiar de sí misma.

*******

“Hospital de Bridgeport - 04:52 horas”

Las voces de su hermano y su madre se oían algo lejos, casi distorsionadas… Pero tras un rato que no supo estimar, fueron haciéndose, gradualmente, entendibles y acabaron por despertarle de su extraño y pesado sueño.

Entreabrió los ojos ligeramente, enfocando la vista hacia ellos...


Y Albert se le echó encima para abrazarla... Mostrándose tan contento, en un principio, como enfadado pocos instantes después...

- ¿Cómo se te ha ocurrido hacer tal barbaridad? - le censuró, subiendo el tono de voz mientras se apartaba de ella para mirarla a la cara con gesto recriminatorio...

Judith se levantó del sillón y le reprobó con una soslayada mirada que pareció disuadir al pelirrojo de continuar con la regañina, al menos de momento...

- Cariño, ya estás bien... Es lo que importa – afirmó, dirigiéndose a su hija mientras le acariciaba la mano.

Fiona tragó saliva, saboreando la desagradable sensación que había quedado en su boca tras el lavado de estómago, aparte del dolor de garganta, y pensó en lo último que recordaba...

¿Por qué la habían llevado al hospital? ¿Por qué habían conseguido salvarla? 

Pero lo cierto era que en ese momento se alegró inmensamente de estar ahí...

- No lo entenderíais… - murmuró, dándoles la espalda mientras perdía la vista en la blanca cortina que ocultaba el otro lado de la habitación.

- Pues claro que no… Y eso que sé lo que ha pasado… - afirmó Albert mientras Fiona abría los ojos como platos y la impresión, caliente y acelerada, de que la sangre se le agolpaba únicamente en el estómago la invadía.

- Albert, hijo… Por favor, cállate. No es el momento... - intervino Judith, intentando que su hijo no se alterase, pero éste no le hizo ni caso esta vez...

- Llamé a David y escuché todo... – prosiguió él, rodeando la cama para mirar a su hermana a la cara – ¡Y ni por él ni por nadie debes reaccionar quitándote del medio! – exclamó - Si te engaña con otra tía, pues a la mierda y punto… ¡¿Acaso voy a tener que vigilarte día y noche?! – terminó, enervado.


Fiona suspiró, realmente aliviada al darse cuenta de que su hermano no sabía nada de los verdaderos motivos que la habían empujado a desear quitarse la vida.

David estaba con otra, o era lo que acababa de entender, pero no le afectó lo más mínimo… Sólo podía pensar en él...

“Stephan…”, divagó, añorándole interiormente, mientras se preguntaba si este tema habría llegado ya a sus oídos.

Pero… ¿Qué era lo que quería de él en realidad?

Sabía que, una vez consiguiera tenerle tras de ella, le detestaría una vez más…

¿Por qué no era capaz de valorarle como realmente parecía sentirlo?

Ni ella misma podía darse respuesta. Tal vez su ego, su idea de los hombres y las relaciones sentimentales forjada a partir de su propia experiencia familiar… O una mezcla de todo ello…

- Creo que jamás podré llegar a ser feliz... – susurró - Y no se trata de los demás Albert, sino de mí... – añadió tenue.


- Eso es muy típico… Culparse a uno mismo cuando no ves salida a una situación… Y no eres tú, Fiona. El culpable es ese cabrón… - empezó a calentarse de nuevo.

Fiona sucumbió a las lágrimas, que ya tardaban en brotar abundantes de sus ojos.

- ¡Albert! Sal de la habitación - le ordenó Judith - Por favor… – añadió, relajando ahora el tono de su voz.

Éste se quedó callado, pensativo por unos instantes...

- Puedes estar tranquila, hermana, que sí serás feliz… Ya me encargo yo de eso… - ultimó, mirando a su madre con cierta impotencia...


Y salió de allí.

*******

“07:02 horas”
           
El alboroto de las miles de gotitas de lluvia que morían diluyéndose sobre los amplios ventanales de su habitación le medio despabilaron, haciéndole acomodarse ligeramente en la cama al tiempo que, aún entre sueños, acarició el lecho con la intención de encontrarla a su lado.

Tras unos segundos sin dar con ella, dio un leve brinco, incorporándose para cerciorarse de que, efectivamente, Beatrice no estaba ahí...


Amasó las sábanas, que ni siquiera conservaban la calidez de su cuerpo, y frunció el ceño extrañado.

Acto seguido, se acercó a los pies de la cama para recoger su ropa que, esparcida, descansaba bajo las medias y los tacones de ella.

- ¿Beatrice? – la llamó, saliendo del dormitorio mientras terminaba de abrocharse los pantalones.


Pero ésta no respondió…

- ¡¿Beatrice?! – repitió su nombre en tono más alto, cuando el apocado sonido de una hoja de papel que pareció rasgarse levemente al ser pisada por su propio pie llamó su atención.


Miró hacia el suelo y un ciclón de inquietud le recorrió instantáneamente al darse cuenta de que eran sus apuntes…


- Dios mío… - murmuró al tiempo que perdía de nuevo la vista en el vacío de su salón, pareciendo esclarecer, en un segundo, lo que había sucedido.

Dio dos pequeños saltos nerviosos sobre el sitio y se apresuró hacia la puerta con la esperanza de interceptarla a tiempo, no sin antes recoger, en una rápida pasada, su camisa, que yacía junto a su chaqueta sobre la alfombra de la entradita, mas no el vestido de ella, corroborando del todo que se había marchado...

Se acercó al ascensor y pulsó el interruptor repetidamente, aporreándolo impaciente en las últimas ocasiones.

Abrochó su camisa con cierto desatino mientras esperaba ansioso su subida y sopesó la situación, decidiéndose, al final, por correr escaleras abajo mientras notaba cómo la impresión de haberla perdido, acompañada por una agobiante quemazón en la garganta, oprimía su pecho y casi le dificultaba el respirar…

Necesitaba creer que aún tenía alguna posibilidad… Que la alcanzaría... Que podría volver a rodearla entre sus brazos...

Después de siete pisos, llegó a la planta baja del edificio y salió de éste, mirando hacia todos lados...


Pero no había rastro de ella...

La angustia tornó a una insoportable impotencia, que se fue haciendo más patente por momentos y le devoraba el alma, haciéndose a sí mismo culpable directo, una vez más en su vida, de haber perdido a quien más quería.

Lejos de rendirse, recorrió los alrededores, gritando su nombre cada vez más abatido y desesperanzado, dejándose abrazar por la lluvia que a la vez, estaría cerniéndose también sobre ella en cualquier otro punto de la ciudad...

“Beatrice…”, murmuró con desaliento...

Tembloroso y derrotado, pues sabía que encontrarla en el inmenso Bridgeport era, prácticamente, imposible.

*******

“Ciudad universitaria de Twinbrook - 07:34 horas”

David se desperezó despacio, como si no pudiese ni mover su cuerpo.

Trató de enfocar la vista a su alrededor, elevando ligeramente la cabeza hacia un lado por encima de su hombro, mientras ésta le daba vueltas bajo el dictado de un espasmódico dolor instaurado en sus sienes.

Se quedó mirándolo todo, apoyado por unos instantes sobre su brazo izquierdo, como si estuviera en otra esfera.


El malestar era generalizado, y venía acompañado de intermitentes escalofríos y una notable sequedad de boca, además de leve desorientación.

Era, ahora, víctima de los efectos secundarios que la droga suministrada durante la madrugada había dejado tras de sí.

Al poco, pareció discernir que se encontraba en su habitación, y volvió a dejarse caer sobre la almohada.


Después de haber descansado durante algunos minutos más, se incorporó, sentándose en el borde de su cama con cierta torpeza, y masajeó su frente, apoyándola sobre sus manos en un intento de recordar qué había sucedido exactamente.


Pero todo se nublaba entre los besos y las caricias de Laura, provocándole, ahora, una erección involuntaria que se hizo notar bajo la sábana que cubría, discretamente, justo aquella parte de su cuerpo desnudo.

Repentinamente, la breve tos de Mich le sobresaltó, descubriendo que éste estaba también en la habitación, desvestido y sobre su cama, mientras continuaba roncando como un condenado.


Empezó a espabilarse poco a poco, y se entretuvo observando la lencería femenina que estaba tirada por el suelo.

Parpadeó varias veces y volvió a contemplar la situación, considerando que, quizás, aquellas imágenes difuminadas en su pensamiento no habían sido ningún sueño…

Y aunque no podía negar que la italiana le atraía, no le gustaba nada lo que parecía haber ocurrido.

Se levantó, tambaleándose ligeramente, y anduvo hacia el baño para darse una ducha bien fría que le ayudara a esclarecer todo, al menos un poco.

Minutos después, volvió a la habitación, más despejado, y se vistió con un vaquero, todavía en ascuas, mientras su amigo empezaba a moverse…

- Eh, Mich – aprovechó para despertarle a la vez que el otro remoloneaba pronunciando algunas palabras ininteligibles – Tengo que hablar contigo… - insistió más o menos en alto.


- Ostras tío… - farfulló ahora más claro - Hmmm... Déjame dormir más… - protestó, estirándose al mismo tiempo.

- Explícame qué hacen por aquí tiradas todas estas prendas... – preguntó David sosteniendo entre sus dedos un tanga.

- ¿Y me lo vas a preguntar a mí? – respondió Mich, incorporándose sobre su antebrazo mientras se frotaba un ojo con la otra mano.
 

Y después de despertarse del todo, prosiguió...

– Pues no sé… Dímelo tú – añadió sonriente – Menudo machote estás hecho… - ultimó con sorna.

- ¿Qué dices? – frunció el ceño.

- No… No lo he dicho yo, sino Laurita… - guaseó burlesco - Bueno… En realidad lo han dicho todas ellas… – se levantó de la cama recogiendo del suelo su ropa mientras le dedicaba una mirada socarrona.


- ¿Todas? ¿Quiénes son todas? – le interrogó David, extrañado.

- No me vas a decir ahora que no te acuerdas de nada… Pues Carlotta y Feliciana… - afirmó, recogiendo al tiempo dos sujetadores del suelo y mostrándoselos al rubio para probar lo que decía.

David asintió varias veces con la mirada clavada en su amigo, sin recordar en absoluto lo que Mich afirmaba, al tiempo que tragaba saliva en un intento de rebajar la sequedad que aún conquistaba su boca…

- Pues no. No recuerdo nada – le aclaró – De lo que estoy convencido es de que la grappa que me dio tu “amiga” contenía algún tipo de droga… - comentó.

- La verdad es que, ahora que lo dices, tenías toda la pinta, porque estabas totalmente desinhibido… Vamos, fuera de ti… - carcajeó escandaloso.

- A mí no me hace ninguna gracia que poco menos me obliguen a mantener relaciones sexuales bajo el efecto de una droga... – afirmó David bastante serio – Por cierto, ¿pusimos medios? – preguntó preocupado.


- Por supuesto tío, las italianas iban bien preparadas – exclamó – En todos los sentidos… Menudas hembras colega... – reanudó la conversación – Y menuda noche nos hemos pegado… Esto hay que repetirlo... Cómo están estas tías de salidas, macho… Cualquiera diría que en Italia no hay machos que las satisfagan... – continuó, dejando claro que hablaba de una orgía en toda regla.

- Vale, vale… Ya está. No me hace falta que especifiques más – le cortó, recogiendo su móvil de debajo del escritorio – ¿Cómo ha acabado así? – murmuró la pregunta buscando la batería y la tapadera trasera del aparato.

- Pues como todo lo demás, supongo... – dijo Mich, encogiéndose de hombros.

Encendió su teléfono bastante malhumorado, pues normalmente trataba de estar siempre disponible por si a su tía Susan, que andaba algo delicada de salud últimamente, se le presentaba alguna urgencia...

- Siete llamadas perdidas de… ¿Albert? – se sorprendió, entrecerrando los ojos al tiempo que no dudó en devolver la llamada…


Tras algunos tonos, contestaron...

- ¿David? – se oyó la voz de Judith al otro lado.


- Sí. Soy yo. Buenos días Judith, perdona que te moleste pero tuve apagado el teléfono y acabo de ver varias llamadas perdidas de Albert… - enunció, cuando ésta le interrumpió.

- Lo sé… Verás David... - suspiró - Es mejor que vengas a Bridgeport lo antes posible. Fiona está en el hospital y hay algo… Algo muy importante que deberías saber… - afirmó, conteniendo la iniciativa de él cuando intentó preguntarle – Y… No es cosa de hablarlo por teléfono… ¿Vale? – acabó aplicando la cordialidad que desde siempre la caracterizaba y que, esta vez, no consiguió disfrazar su preocupación, sino contagiársela a él.

- De acuerdo, salgo ahora mismo, pero... Ella… ¿Fiona está bien? – insistió, percibiendo la voz histérica e imprecisa de Albert de fondo que parecía acercarse gradualmente.


- Sí, pero no dejes de venir – advirtió Judith, hablando rápido como si tuviera prisa – Te dejo y descuida, por suerte, ahora todo está bien... – colgó.

*******

http://reminiscenciasdelfuturo.blogspot.com.es/2014/08/capitulo-25-parte-ii.html

http://reminiscenciasdelfuturo.blogspot.com.es/2014/11/capitulo-27_28.html

21 comentarios:

  1. Leo ... la que has liado xD, la próxima vez guarda tus cositas en una carpetita...
    Por otro lado creo que Bea y David se verán muy pronto las caras y no sabes lo que ansío ese momento, vaya cosas tiene el ''destino'' quiere atraer a Bea y a David juntos de nuevo, eso me recuerda a lo que dijo David a Bea cuando se iban a casar ''el destino es fuerte pero nosotros... y no me acuerdo de más xD''

    me alegro de haber vuelto a leer un capítulo tuyo, ha sido todo un lujo y a ver como avanza todo.

    PD: Que penita me da Fiona... :/

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    1. Hola Anabel.
      Entonces, ¿tú crees que el destino intenta unir a David y Beatrice a toda costa?
      Lo que David dijo fue que el destino era fuerte, pero que quienes al final decidían eran ellos mismos. Y precisamente, esa afirmación tiene mucho que ver con lo que va a ocurrir en la trama, aunque todavía queda un poco (bastante) ;)
      El lujo es mío de tenerte siempre aquí apoyándome. Gracias guapa.
      P.D.: Hay que ver cómo este personaje ha pasado de ser de los más odiados a dar pena. Parece que al final medio comprendéis su personalidad.
      ¡Un saludo!

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  2. Ay madre mía, menudo lío hay montado en todos los casos de la historia. Al pobre David se lo van a intentar cargar cuando llegue al hospital. Fiona espero que por una vez sea responsable y diga la verdad...
    La que me trae de cabeza es Beatrice. Está hecha un lío y sola. Y encima ahora que ve bien estará, irónicamente, más perdida que nunca...

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    1. ¡Hola Eli!
      Sí, está todo bien "liado", a ver cómo lo "deslio" jajaja (que no os engañe nadie... El destino soy yo y soy quien decido lo que ocurrirá xD).
      Bastante acertada en tus suposiciones, sobre todo por David. Y esa ironía es totalmente cierta, Beatrice está más perdida que nunca. Ya veréis cómo evoluciona sin Leo...
      ¡Gracias por pasarte!

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  3. ¿Beatrice ha recordado a alguien que podrá ayudarla a saber quien es?, si pudiera recuperar "su identidad" al menos no estaría tan desprotegida y sola... y quizá podría conocer a David (aunque no es que esto a mi me entusiasme, pero quizá tenga que "revivir" parte de su pasado antes de estar libre para su nuevo futuro...). No quiero imaginar su angustia ahora y menos aún la de Leo...no se como pasará este trance, espero que ningua rubia lo líe, pobrecillo
    Sobre Fiona, tengo curiosidad por saber a quién le colará el embarazo, aunque supongo que será a David, haciendo lo mismo que hizo su madre y acabando igual, seguramente...uf que ganas tengo de saber más...
    El capítulo como siempre me ha encantado, y las fotos estupendas, menudo trabajo te metes (y que pena ver los pies descalzos de Beatrice en la lluvia....).
    Aquí me quedo pegada ya hasta los restos ;)

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    1. ¡Hola Kore!
      Beatrice no ha recordado a nadie. Creo que te refieres a la dirección que menciona en el puente, ¿no? Lo de "Margaret Coaster". Si te fijas, parece una dirección, porque la segunda vez que lo repite añade un número, el "259". Aún así, puede serle de utilidad para enlazar con su pasado, ya veremos qué sucede.
      Lo que has dicho sobre "revivir" su pasado para estar libre en su nuevo futuro tiene mucho sentido, e incluso puede que sea lo que vaya a suceder... O no... ¡Ya se verá!
      La rubia... La rubia os trae locas a vosotras, no a Leo, aunque como has dicho, el hombre no es de piedra... Otra incógnita más. Pronto la conoceréis ;)
      Sobre Fiona y su embarazo, hay poco que decir. La conocéis bastante bien jajaja
      Me encanta que te haya encantado (valga la redundancia), y bueno, las fotos no son nada del otro mundo, aunque sí que me dan trabajo, son lo que más odio a la hora de hacer los capítulos, sobre todo por el tema de encontrar las poses adecuadas y encajarlas (por no mencionar que no las suelo editar y cuando lo hago, como la sábana "to pintá" de David en este capítulo, no me convence porque soy nula en PS, pero bueno, se hace lo que se puede). Así es que es una alegría ver que os gustan.
      La pobre Beatrice, le hago cada perrería que me tiene que maldecir cada vez que abro el juego...
      Muchas gracias por tu apoyo.
      ¡Un beso!

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    2. Si, confundi la dirección con una persona, jeje, en todo caso seguro que encuentra algo interesante allí. A mi me parece que la sábana esta muy bien, aunque me hubiera dejado que dejase más carne a aire...
      Besines.

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    3. Jajaja De todas formas, no uso de "esas cosas", ya me entiendes. La sábana había que ponerla porque aparece en el texto, si no no cuadraba demasiado...
      La dirección... Aún queda... :P

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  4. ¡¡Qué bien escribes!!. Menudo lío hay armado. Por una parte Beatrice que pienso le tenía que haber pedido explicaciones a Leo y no salir huyendo. Me pregunto dónde irá ahora. Por otra parte Fiona, que no está dispuesta a decir la verdad y David va a tener que cargar con la culpa del estado de ella. espero que pueda aclararle algo a Albert y que no llegue la sangre al río. Por último, vaya con las dichosas italianas que han drogado a David y han montado una orgía sin siquiera haberse él dado cuenta de lo que estaba pasando. Se me olvidaba, a ver la dirección que ha recordado Beatrice a quién pertenece. Espero que llegue hasta allí y, sea de quien sea, la ayuden. Un capítulo estupendo, como nos tienes acostumbradas, y espero con ansias el siguiente.

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    1. ¡Muchas gracias Merche!
      Sí, yo también opino que Beatrice debería haber parado un segundo y pedirle explicaciones a Leo, pero por otro lado entiendo su postura... Al haberse sentido engañada ya nada puede curar su decepción, al menos no en ese momento, y al hablar con Leo, éste le impediría escapar de allí, o eso imagino que pensó Beatrice para reaccionar así.
      Supongo que tarde o temprano las aguas tornarán a su cauce y todos los malentendidos podrán ser esclarecidos, o tal vez no... ¿Queréis que se reencuentren?
      A dónde va a ir a parar la protagonista... Creo que ni lo imagináis.
      Albert no entiende de barcos, eso es lo único que voy a avanzar en cuanto a este tema.
      Las italianas han venido a EEUU a divertirse, está clarísimo. Nada de eso habría sucedido si Beatrice hubiese estado en el lugar y el momento predestinado, tal como ya sucedió en el futuro/pasado, pero claro, todo ha cambiado, y ahora a ver dónde acaba cada cual.
      La dirección... La dirección ni siquiera es de Bridgeport... ¡Ya lo veréis!
      Me halaga saber que te ha gustado, de verdad, gracias por pasarte y dejar un comentario.
      ¡Un saludo!

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  5. Me encanta tu historia. La vi en Actualidad Sims y me gusto mucho, asi que decidi buscar tu blog para seguir leyendo. Ya he leido toda la primera temporada y este primer capitulo de la segunda y debo decir que me encanta ^^

    tus sims son todos muy guapos jejeje a mi no me salen asi, aunque supongo que llevaran CC

    cada suceso que leo lo intento interconectar con los demas, y la historia parece que va esclareciendose, aunque aun faltan muchas incognitas. Que ganas de conocer toda la verdad ^^

    me anima bastante leer tu historia, siempre que puedo miro aver si veo otro nuevo capitulo

    mucha suerte y sigue asi, un saludoo =D

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    1. ¡Hola Ander!
      Más alegría me da a mí de leerte. Sinceramente, no hay nada más satisfactorio que saber lo que opináis.
      La verdad es que empecé a publicar esta historia porque escribir me encanta y me sirve como "válvula de escape". Pero debo admitir que, principalmente, RDF sigue adelante por vosotros, ya que, sin vuestro ánimo y comentarios, tal vez no hubiese llegado a escribir ni tres capítulos.
      Sé que la trama es bastante complicada... Lo es incluso para mí que sé a dónde quiero llegar y lo que, a grandes rasgos, va a suceder...
      Así es que sabed que os admiro por "aguantarme" durante tanto tiempo.
      ¡Un besazo muy grande y bienvenido seas a mi blog!

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  6. Menuda la que ha liado Leo!! Como no guarda los papeles en otro lado?? Aún que sinceramente no me importa que lo hayan pillado, ya sabes que yo soy del team David jajaja
    No puedo evitar pensar en Bruno, que va a ser de él. Lo cuidará leo en la ausencia de Beatrice? Si yo hubiera sido ella hubiese vuelto a por el perrito jajaja
    Pues a mi Fiona no me da nada de pena, al contrario, me cae pero aún. Porque ya veo venir que el marrón del bebé se lo va a comer David ... ojalá me equivoque y no le amargue la vida a David.
    Como se han aprovechado las Italianas de David ... xDD

    No te imaginas las ganas que tengo de que Beatrice y David se encuentren ^^ no seas mala y no me hagas esperar más jajajaja
    Como siempre un capítulo increíble, y las fotos me encantan!
    Espero con muchas ganas el siguiente capítulo!!

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    1. Woo... ¡Qué alegría tenerte por el blog guapa!
      A ver, Leo vive sólo, es normal que tenga sus cosas a mano, y más si el tema es algo que no pretende ocultar de mala fé.
      Por Bruno no te preocupes, Leo no es un irresponsable, ya lo veréis en el siguiente capítulo. En cuanto a que Beatrice hubiese vuelto a por el perrito, lo dudo, pues no sabe ni dónde está el piso que Leo había alquilado para ella.
      Fiona, Fiona... Siempre generando polémica esta chica jajaja
      Sufres por David, ¿eh?... Pues yo sufro porque te va a tocar esperar aún más... ¿O tal vez no?... Ya se verá.
      Gracias, gracias y gracias. Es un placer tenerte por aquí.
      ¡Besos!

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    2. que mala, te gusta hacerme sufrir con David! :p
      Menos mal que Leo se va a hacer cargo de Bruno porque no hago más que pensar en el perrito jajaja
      Gracias a ti por seguir con esta pedazo historia ^^

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  7. ¡Yo a las italianas esas me las cargaba por aprovecharse así del pobre David! Con lo correcto y calmadito que es siempre el muchacho xDDDD

    Ains...¡qué ganitas tenía de volver a leerte! Sé que últimamente ando bastante desaparecida y apenas comento, pero tengo tanto lío por aquí que pocos ratos libres encuentro para poder dedicarlos a mis historias favoritas (y mi blog xD): Aún así me negaba a leer el capi y no dejarte al menos uno de mis tocho-comentarios, ¡porque adoro tu historia!

    Me ha encantado el inicio de esta nueva temporada, sobre todo lo que más me ha gustado es que has puesto un fragmento de cada personaje importante a modo de regreso e introducción, no podría decirte con cual de ellos me quedo porque han sido geniales en su totalidad. Y bueno, de la calidad de las imágenes ya ni te cuento, se nota el cariño que le dedicas a cada una, sobre todo con esos detalles y retoques personales que hacen aún más fantásticas las tomas y que desde luego te deben dar bastante trabajo.

    En fin cielo, un inicio de temporada de lujo, no esperaba menos de ti. Me pondría a comentar cada parte del capítulo pero seguramente mi comentario sería el doble de extenso y pufff...mañana madrugo jajaja ¡perdóname! ¡Un beso enorme y deseando me dejas de seguir leyéndote!

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    1. ¡Hola Ali!
      No tienes que disculparte por pasarte más o menos por aquí... Lo que faltaba. Por ejemplo, yo ahora mismo ando también super liada con prácticas y trabajos, así que a esto se le dedica el tiempo que uno puede. Sé que estás ahí, aunque no comentes, porque lo has estado desde el principio guapa, y te lo agradezco un montón.
      Es un placer enorme para mí leerte decir que es ésta una de tus historias favoritas, en serio, porque yo a ti te admiro especialmente.
      En cuanto a tu blog, tranquila, somos pacientes (aunque sabes perfectamente que estoy loca por volver a saber de Alidaen y Thaerion).
      Por otro lado, lo que comentas de las fotos, sí, las intento sacar aunque me cueste tomar justo la pose que quiero, pero a la hora de editar soy nula total. Es más, no las edito casi nunca, sólo algún retoque en las pestañas si salen raras por la pose o "una sábana" mal hecha con paint xD. Pero me alegra saber que os parecen bien.
      Los escenarios me matan, por eso no suelo enrollarme mucho con ellos, y prefiero escenificar los rostros a que se vea mucho el entorno, lo siento, pero no tengo paciencia (tus fotos sí que son espectaculares).
      Muchas gracias por pasarte, aún más sabiendo que tienes poco tiempo y aún así lo haces. Significa mucho para mí.
      ¡Besotes!

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  8. ¡Por fin! Qué bien esto de poder tener un ratito para leer el capítulo, mon dieu xD

    Continuo pensando que a Bea le vendrá genial distanciarse un poco de Leo... así quizás se aclaré un poco más, sobre todo porque ha recordado una dirección, que ya estoy deseando ver a dónde la lleva. (Esperemos que no sea a lugares indecentes ni inseguros xD)
    También sospecho de que se ha quedado embarazada, por lo que me dijiste de que no pusieron medios... vaya drama que se le viene a Bea encima xD La pobre para una vez que puede sucumbir... ¡Ya sería mala suerte! xDDDDD

    No tengo ni idea de cómo hará Leo para encontrar a Bea, porque estoy segura de que algo hará (esperemos xD) así que ahora habrá que ir viendo qué se le ocurre al mozo. (Un disparate, ¿la rubia esa misteriosa no puede que sea algo relacionado con la dirección que Bea ha recordado? Lo dudo bastante pero todo podría ser... sea lo que sea quiero saber ya quién es esa mujer D:)

    Lo siento pero me ha hecho mucha gracia pensar en David como violado por unas cuantas italianas jajajajaja no sé si sentir pena por él o alegrarme, que quizás le hacía falta un poco de alegría al cuerpo y dejarse de formulas y tubos de ensayo xDDDDDDD Pero que quede claro, estoy en contra de las italianas, que las veo demasiado sueltecitas eh (En cambio Mich encantado, qué tío xD)

    Y Fiona, la pobre que está hecha un lío... yo si fuera ella no me quedaría ni con uno ni con otro xD Tampoco es plan de que si la muchacha es algo arisca vaya a tener que cambiar, porque lo suyo es todo coraza, seguro que si alguien la acepta tal y como es no sería tan ''mala'' xD Es que a mi Stephan me indigna un poco porque parece que esté jugando con ella (que supongo que no será así pero yo lo percibo de esa forma xD) y ahora con el tema del embarazo espero que tenga lo que hay que tener para ir y decirles a todos que se han acostado y que puede que sea suyo, porque de lo contrario le hago la cruz y le pongo dos velas negras xD

    Ánimo y sigue a tu ritmo, que las prisas no ayudan a la inspiración :D

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    1. Hola Sandra. Me halaga saber que has dedicado el poco rato libre que tienes a leer el capítulo.
      La dirección puede que sirva de algo, o puede que no... Ya lo veréis. En cuanto a lo de los lugares "indecentes e inseguros" me ha hecho mucha gracia :X
      Lo de su embarazo, puede ser o no, aunque meter otro más en la historia podría resultar demasiado "telenovelesco". Aún así, te recuerdo que a Beatrice le encantan los niños, incluso hay referencias memorísticas a lo que siente cuando en el futuro (su pasado), pareció estarlo. Este punto es clave en la evolución de la historia con David, y ya veréis por qué más adelante.
      También en su conversación con Evelyn mostró su gusto por tener hijos, así que si estuviera embarazada, no sería un drama en sí mismo para ella, y el padre estaría encantado, ¿no crees?
      Cambiando de tema, Leo lo va a tener difícil para encontrarla, porque Bridgeport es una gran ciudad y además Beatrice tendría la posibilidad de irse a ciudades vecinas, como Twinbrook, por ejemplo, ampliando el radio de búsqueda tanto que podría resultar imposible encontrarla.
      La rubia... Ay la rubia... Muy pronto la conoceréis, y sí, otra persona también lo hará (y ya me he ido de la lengua más de la cuenta).
      Decidí darle una juerga al pobre rubito que bastante mal lo está pasando ya siendo esclavo de su destino sin saberlo y sin poder encauzarlo de nuevo hacia lo que debería ocurrir. Así que le ha venido perfecto para descargar tensión, supongo :P
      Fiona necesita que alguien le saque de su vida opulenta y le enseñe lo que son los sentimientos. Ese sólo puede ser Stephan, llegados a este punto, pues hemos visto que ahora pasa de David.
      Y hablando de él, el muchacho no está jugando con ella, sino defendiéndose, porque Fiona siempre le trata como si fuese inferior y tampoco hay derecho a eso. Así que yo creo que lo está haciendo super bien. Además de que puede que sea la única forma en que ésta espabile y se baje de la nube, aunque cuando lo haga, tal vez sea demasiado tarde...
      Vete preparando las velas...
      Gracias por tus ánimos y por estar siempre ahí, apoyándome.
      ¡Un besazo!

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  9. Pobre David, que se lo han aprovechado, y aún encima no se ha enterado de nada xD
    Beatrice no debería haber reaccionado así, hay que tener en cuenta que Leo escribe para el hospital, es normal que ponga "La paciente". Pero bueno, se le ha nublado la mente entre unas cosas y otras, y tal vez es lo que tenga que suceder para que recuerde poco a poco. Ahora a ver qué pasa con el pobre David en el hospital, aunque puede que se encuentre con Beatrice por la calle xD

    P.D.: Soy Gin xD ¡Siento no haberme pasado antes! Pero me he leído los capítulos que me faltaban del tirón y, como siempre, ¡me he quedado con ganas de más!

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    1. Hola Gin.
      Pues eso es, que el pobre sólo recuerda vagas imágenes del "momento" xD.
      Sí, Leo escribe para el hospital, pero para Beatrice, su sinceridad lo era todo, y el no haberle dicho nada de este tema la ha dejado verdaderamente descolocada. Recordemos que está afectada por amnesia, y darse cuenta de que en quien más confías te ha ocultado algo referente a ti mismo y que, además, parece importante, te puede hacer sentir precisamente traicionada no, lo siguiente...
      Puede que sí... O puede que no... ¿Crees que el destino (o sea, yo misma...) sería tan sencillo?

      P.D.: Sabía que eras Gin, por el Tumblr. No sientas nada, mujer, es normal. Aquí está el blog, no se va a escapar :P
      Así que puedes pasarte cuando quieras. Me alegra un montón que te haya gustado y el haberte dejado con ganas de más es buena señal.
      Gracias, como siempre. Sois el motor de la historia, no me cansaré de repetíroslo ;)

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